28 de junio de 2013

Los periodistas españoles desean que el futuro del Real Madrid sea un regreso al pasado



El 29 de diciembre de 1978, con un día de retraso para que los españoles no se lo tomaran a cachondeo, entraba en vigor en España la actual Constitución Española, norma suprema del ordenamiento jurídico sobre el que se edifica el actual “Estado de Derecho” que impera en nuestro país. Según sus partidarios, el objetivo de la Constitución Española de 1978 era volver a la normalidad “democrática” que supuestamente existía en España antes del 18 de julio de 1936, como si la violencia callejera y los asesinatos cometidos por las hordas del Frente Popular nunca hubieran existido.
El 25 de junio de 2013, tras tres años con José Mourinho como entrenador, el Real Madrid anunciaba la contratación del italiano Carlo Ancelotti como nuevo técnico. Emocionados de por sí por la marcha del portugués, la prensa deportiva española no dudó en ningún momento en expresar su alegría por la llegada de un entrenador que se presume que será más “afín” a sus intereses. Leyendo a algunos parece que el Real Madrid fuera a regresar a una maravillosa etapa interrumpida por el “mourinhismo”, olvidándose sin ninguna razón justificada las humillantes eliminaciones coperas ante equipos de Segunda División B y los seis años consecutivos (2004-2010) quedando fuera de la Copa de Europa en octavos de final.

Ancelotti-Mourinho,diferencias y semejanzas” ha sido publicado este 28 de junio en ABC y está firmado por Tomás González-Martín. Reproduzco algunos párrafos para mostrar el entusiasmo de los periodistas españoles por la posibilidad de que el Real Madrid vuelva a ser el cachondeo futbolístico de toda España:
Mourinho no admite que ningún jugador tome decisiones por su cuenta en un entrenamiento, y mucho menos en un partido. Quiere que todos escuchen lo que deben hacer y si no lo realizan, hay castigos. O le manda al vestuario en una sesión, o le envía a la suplencia en una convocatoria, o no lo convoca. Ancelotti es muy serio en los entrenamientos, exige mucho del futbolista, pero después no es tan duro en el castigo
Ancelotti dialoga con el futbolista si entrena mal o juega mal y le convence de lo que no ha hecho bien; Mourinho puede hablar con el jugador, pero si ve una actitud negativa le deja fuera de una lista o en el banquillo y hace público que está castigado incluso en declaraciones en rueda de prensa
El italiano nunca criticará que los árbitros le perjudican a él o benefician a otro club como norma, cosa que sí hizo el portugués en referencia al Barcelona
Ancelotti siempre será deportivo en rueda de prensa y no atacará a los contrarios o al colegiado como culpables antideportivos de su derrota. Mourinho sí acusa a los árbitros abiertamente cuando le perjudican (…) Igualmente, ataca a los rivales (el Barcelona) cuando hacen teatro o se quejan de acciones que no se han producido (Alves en aquella entrada de Pepe)
José Mourinho es políticamente incorrecto en sus comportamientos, tanto con la prensa, a la que desprecia o critica con ironía, como con sus propios futbolistas, a los que acusa de falta de rendimiento ante los medios de comunicación (…) Carletto es muy elegante y deportivo en todas sus actitudes. Nunca dará la nota. Es muy parecido a Del Bosque. Casa con la idiosincrasia blanca

La intención de los periodistas deportivos españoles está muy clara: un Real Madrid cuyo vestuario les sea accesible en todo momento. Algunos lo desearán por el prestigio profesional que eso conlleva, otros por alguna enfermiza e inquietante obsesión con algún jugador en especial… el caso es que sus intereses no son los mismos que los de los aficionados, quienes sólo quieren al frente a un tipo que defienda a la institución y que ponga a trabajar en serio a esa tropa de “señoritos” que suelen ser los futbolistas profesionales (en resumen, lo que era José Mourinho hasta que la prensa inició su descarado acoso mediático durante todo el curso pasado).
No nos equivoquemos ni nos dejemos engañar. Los portavoces de la prensa deportiva española no desean que el Real Madrid regrese a ninguna época gloriosa interrumpida por un periodo nefasto, igual que el objetivo de la Constitución Española de 1978 no era volver a una época maravillosa y democrática que se nos ha vendido desde hace décadas; y el Real Madrid tampoco ha vivido ninguna etapa horrible que tenga que ser olvidada cuanto antes, igual que España tampoco vivió un periodo de tiranía y esclavitud bajo el imperio (legal) del Estado del 18 de julio (quienes sí vivieron bajo regímenes tiránicos fueron los habitantes de los países comunistas, esos que eran tan “democráticos” según algunos). En cierto modo, con José Mourinho ha pasado lo mismo que con Francisco Franco: no ha sido perfecto y ha cometido errores, pero para quienes pretenden vivir del cuento y a costa de los españoles es preferible que éstos le olviden cuanto antes para que no se den cuenta de los engaños a los que son sometidos constantemente a causa del pensamiento único progre y buenista que lleva siendo impuesto a nuestra sociedad desde hace décadas.


Deseo, como aficionado madridista, que Carlo Ancelotti triunfe como entrenador del Real Madrid; ahora bien, sería preferible que eso fuera acompañado de un proyecto contemporáneo, alejado del catetismo inculcado especialmente por el Grupo PRISA en lo referente al Real Madrid, en el que la prensa se limite a su función de informar sobre resultados y novedades y no a crear versiones deportivas de Gran Hermano o Sálvame.

21 de junio de 2013

Agradecimiento y despedida a José Mourinho



Unos cuantos días han pasado desde que José Mourinho abandonara definitivamente el Real Madrid. Su (tan esperada por algunos) salida rumbo a Londres era algo que llevaba anunciándose desde varios meses atrás, para regocijo de más de un periodista y de más de un jugador, abandonando al equipo blanco con la sensación de no haber triunfado pese a haber obtenido el mismo número de títulos que en los siete años previos a su llegada a la capital de España. Los detractores de Mourinho, los mismos que han pasado años viviendo de vender por los diferentes medios de comunicación las miserias y los trapos sucios del Real Madrid, ahora vuelven a tener vía libre para imponer su visión progre y buenista acerca de lo que debe ser el madridismo. Pero, por desgracia para ellos, a los tiranos siempre les responden unas minorías inasequibles al desaliento y mucho más desde que las redes sociales, las bitácoras y las páginas web ponen a cualquiera la posibilidad de plasmar su pensamiento al público de manera fácil y gratuita en la inmensa mayoría de las ocasiones. Y yo, adicto a plasmar mi forma de pensar y de ser a la mínima oportunidad que se me presenta, no iba a ser menos.

José Mourinho llegó al Real Madrid tras hacer campeón de Europa al Inter de Milán en el mismísimo Santiago Bernabéu en la temporada 2009/2010. Antes de la final, el Inter de Mourinho se había deshecho del “todopoderoso” Barcelona de Guardiola (sí, sí, la famosa noche de los aspersores en el césped del Camp Nou para impedir que los jugadores interistas y el “malvado” entrenador portugués festejaran allí su pase a la final). Muchos, yo incluido, celebramos enormemente que Mourinho viniera a España. Personalmente, le veía un triunfador que sabía lo que quería, que era consciente de que la vida es dura porque es sufrimiento y, sobre todo, que no tenía ningún estúpido prejuicio a la hora de dedicar mensajes más o menos sonoros a los eternos rivales del Barcelona.
Por si alguien lo ha olvidado ya, en aquel 2010 el Real Madrid no se había llevado a las vitrinas ni un trofeo, cayendo eliminando en Copa del Rey contra el Alcorcón (por segunda temporada consecutiva era un equipo de Segunda División B quien humillaba al Real Madrid) y contra el Lyon en Copa de Europa (siendo igualmente incapaces de ganar en la fase de grupos a un Milán al que se le había despojado de su estrella, Ricardo Kaká). El Real Madrid de 2010 llevaba dos temporadas sin ganar una eliminatoria a doble partido, teniendo que remontarnos a la Supercopa de España de 2008 contra el Valencia para ver al Real Madrid salir triunfante de un enfrentamiento a doble partido. Enfrente del Real Madrid volvía a estar el Barcelona, quien había tenido un buen ciclo con Frank Rijkaard y estaba desarrollando otro más fuerte con Guardiola, con triplete (y polémica incluida) en la primera temporada y la conquista de las Supercopas de España y Europa y del Mundial de Clubes a lo largo de la siguiente.

A muchos el balance de Mourinho les parece muy pobre. Una Copa, una Liga y una Supercopa de España ganadas frente al que dicen que es el mejor equipo de todos los tiempos ahora parece que no tienen ningún valor, que cualquiera podría ganarlas (si así fuera, ya podrían haberlo hecho Juande Ramos o Manuel Pellegrini). Se le reprocha también no haber traído la “Décima”, precisamente a él, que ha sido el único capaz de llevar al Real Madrid a semifinales tras varios años siendo eliminados, en ocasiones por conjuntos de muy inferior nivel como Lyon o Roma, en octavos de final.
Un servidor no ha sido un “mourinhista” desde siempre. Reconozco que durante las dos primeras temporadas me costó mucho entenderle, aunque jamás le critiqué porque intuía que un señor que había ganado tanto en otros equipos no podía ser el zoquete que algunos medios “informativos” pretendían presentarnos. Al comienzo de su tercera temporada al frente del Real Madrid, tras los furibundos y obsesivos ataques de la prensa “deportiva” amarillista por el mal comienzo del equipo, comencé a posicionarme cada vez más a su favor. ¿Cómo era posible que a aquel pobre hombre no se le dejara hacer su trabajo tranquilamente y se le boicoteara a cada instante? ¿Y cómo era posible que un capitán que decía ser madridista fuera más benevolente con antimadridistas confesos del Barcelona, como es el caso de Xavi Hernández, antes que con su entrenador y jefe? Me hice mourinhista no por los trofeos ganados cara a cara al Barcelona, sino por la injusticia de una campaña mediática que dejaba en tonterías sin importancia las desatadas en su día contra Fabio Capello y Bernd Schuster y dirigida únicamente a quitar de en medio al único entrenador que ha tenido valor durante los últimos años para defender el nombre del Real Madrid ante los medios y la única persona que públicamente se ha impuesto a la dictadura de pensamiento único promovida con el fin de presentar como seres mágicos y angelicales a la plantilla de Can Barça.

El gran triunfo de Mourinho, por encima de los tres trofeos mencionados, ha sido el de enseñarnos que en el fútbol no se gana si no se compite, que para competir hay que pensar en el equipo y que el equipo ha de estar unido y tener al frente a un capitán que tenga valor e inteligencia para serlo. Esta lección, si se tuviera en cuenta para el futuro, podría deparar numerosos momentos de gloria al madridismo. Sin embargo, volveremos a tropezar en la misma piedra y a idolatrar a jugadores a los que luego querremos sentar en el banquillo cuando no paren un balón o no den un pase en condiciones, igual que también volveremos a pedir a un entrenador con mano dura que ponga en su sitio a esa panda de “señoritos” mimados que son la mayoría de los futbolistas profesionales después de que el mejor que ha habido en años (y en décadas) haya sido expulsado mediáticamente.
A mí me dolió enormemente la humillante y penosa derrota contra el Atlético de Madrid en la final de Copa del Rey. Pero siempre quise que José Mourinho continuara al frente del Real Madrid, incluso tras esa amarga noche; él, pese a haber sido presentado como un ogro y como un dictador, representaba mejor que nadie al proyecto de fútbol contemporáneo en que podía convertirse un club histórico como el Real Madrid. Por desgracia, el madridismo se decantó por el populismo cateto del que tanta apología hacen a diario los principales diarios “deportivos” madrileños (que no madridistas).
Y todavía se escandalizan algunos cuando digo que no soy demócrata porque no me fío un pelo de lo que pueda salir de eso que llamamos “soberanía popular”…

No sé muy bien cómo despedirme de un señor al que no he tenido el privilegio de conocer personalmente pero que se ha convertido en un referente personal para mí. Será que no soy muy bueno en esto de las despedidas, y eso probablemente explique por qué siempre me ha resultado más habitual dejar de hablarme directamente con alguien que asumir una nueva etapa de forma tranquila y transitoria.
El caso es, don José, que deseo que, si Dios quiere, algún día puedas regresar al Real Madrid para terminar tu trabajo y echar a todos aquellos que única y exclusivamente miran por sus intereses y viven a costa de la ilusión de los aficionados madridistas. Mientras tanto, algunos seguiremos esperando nuevos acontecimientos con una cerveza en alto, mirando al cielo y limpiando el nombre del Real Madrid de la boca de todos los “señoritos” y fans histéricas y mojabragas a quienes les importa más su ídolo niñato de turno que la camiseta blanca y el escudo con la corona.

¡Viva don José Mourinho!
¡Hala Madrid!
¡Y Arriba España!


http://www.hispaniainfo.es/web/2013/06/26/agradecimiento-y-despedida-a-jose-mourinho/

http://tradiciondigital.es/2013/07/03/agradecimiento-y-despedida-a-jose-mourinho/

Este artículo fue publicado en el portal Hispaniainfo el 26 de junio de 2013 y en el portal Tradición Digital el 3 de julio de 2013

11 de junio de 2013

El Elegido: La primera de las siete espadas



En el año 1935, la localidad alicantina de Altea presenció el bautizo al catolicismo del poeta sudafricano Roy Campbell y de su familia. Un año después, iniciado el Alzamiento Nacional, Campbell se encontraba en la Imperial Toledo y fue testigo de las atrocidades cometidas por quienes hoy se consideran “defensores de la libertad y de la democracia”, unos sujetos que, entre otros, asesinaron a unos religiosos carmelitas que habían encargado a Campbell la custodia de unos manuscritos originales de San Juan de la Cruz, uno de los Doctores de la Iglesia más importantes que ha tenido el privilegio de dar nuestra Patria. Habiendo sido uno de los pocos intelectuales del Imperio Británico que mostró su apoyo por la causa del bando nacional, Campbell tradujo los versos de San Juan de la Cruz al inglés como una promesa personal realizada por salir de aquel infierno en que se había convertido el Toledo frentepopulista.

Fruto del contenido de los poemas de San Juan de la Cruz salvados por Roy Campbell surge la trama de El elegido: La primera de las siete espadas, una novela escrita por el abogado y economista Guillermo Rocafort y publicada a comienzos de este año 2013. El argumento es bastante sencillo: Jorge y María, una pareja de novios adolescentes, esperan un niño en medio de una sociedad sin valores morales y donde la vida de los seres humanos no nacidos no vale nada porque ni siquiera se les considera personas y por el gran negocio que el aborto supone para la patronal de la muerte; sin embargo, una profecía anuncia que todo eso acabará cuando un niño rescatado del infierno se convierta en Rey de España y devuelva los valores y la grandeza perdidos a su patria. A lo largo del relato van apareciendo otros personajes (un antiguo caballero legionario, un joven activista antisistema católico y patriota que anhela la llegada de un nuevo orden, una respetable profesora universitaria descendiente de requetés), pero lo más importante de El elegido, más que la trama, es el análisis y la denuncia que el autor va desarrollando de la España actual, un terreno de batalla donde las fuerzas del bien y del mal comienzan a presentar sus armas ante un cercano combate. Como ejemplo, a continuación expongo algunos de los párrafos que considero que mejor exponen lo que Guillermo Rocafort expresa a lo largo del relato:

Ese Mal institucionalizado y con millones de caras, ese mal que nos desgobierna y destruye a fuego lento, ese mal que con apariencia de buenismo nos arranca el alma a cada uno de nosotros, ese mal que asesina cruelmente a miles de niños cada día…
Ese Mal en forma de mensaje proabortista que se anuncia abiertamente en las estaciones de transporte a los ojos de millones de personas que las transitan y que por obra y gracia de la Publicidad escriben en sus subconscientes que para el Estado de Derecho reinante en España el aborto es un derecho que podemos disfrutar libremente y con todas las garantías.
Ese mal debe ser combatido y derrotado” (página 93)

¡Oh, España!, que tal y como te proclamó San Isidoro de Sevilla en sus “Loas a España”, eras una tierra bendita, ¿cómo es que has cambiado de forma tan dramática tu destino?
¿Cómo es que permites el sacrificio humano de los más débiles?
En la Nueva España que reinará no habrá lugar para los que medraron sobre la sangre de los más inocentes.
(…)
Las crueles checas para no nacidos no durarán eternamente.
La nueva Causa General las registrará para su posterioridad” (página 96)

El egoísmo en su rama más individualista y radical es lo que está provocando que en la época del progresismo imperante las madres sacrifiquen a los hijos que llevan en sus entrañas con la ayuda de la cobardía o complicidad de unos hombres que rehúyen el más mínimo compromiso frente a sus futuros hijos.
La soledad ha entrado de lleno en nuestra Sociedad.
A los seres humanos ya no se les valora por su naturaleza de Hijos de Dios sino por las riquezas que posean.
La dignidad innata de un hombre ha desaparecido. El hombre se ha convertido en un lobo para el hombre, en un enemigo en potencia, al que si carece de recursos o medios para defenderse, es mejor eliminar.
Por eso el que es archimillonario disfruta de una vida social y reconocimiento elevado, mientras que el que está por venir, por carecer por sí mismo de rentas o patrimonios, lo tiene bastante complicado” (página 119)

Somos sombras de una época donde los individualismos y la soledad han entrado de lleno en todos los nuestros ámbitos vitales.
Ambicionamos lo que no tenemos, despreciando lo que nos ha sido dado y odiamos exacerbadamente al que vemos diferente.
No se puede destacar, no se puede pensar por sí mismo.
Hay que unirse a la tribu de los vecinos más golfos, por la vía del vasallaje, de la sumisión… Ensalzar al descarado, encumbrar al incapaz, alabar al tío que más molesta…” (página 138)

Una sociedad que se ceba con los más débiles es una sociedad despreciable que se dirige irreversiblemente hacia su autodestrucción, una sociedad enferma sin futuro.
(…)
El que asesina a niños, lo tolera, lo legisla, lo justifica por activa o por pasiva, es una persona deshumanizada, ahogado por sus ambiciones o preocupaciones que le impiden ver la consecuencia de sus actos” (página 139)

¿Nos podremos imaginar algún día un mínimo reflejo del Paraíso donde morarán eternamente los más inocentes?
Ni en nuestros mejores sueños podemos llegar a atisbar la Gloria reservada a los sacrificados por la barbarie humana” (página 176)

Tampoco hay que olvidarse de cómo se narra el vínculo que se va formando a medida que avanza el embarazo entre la joven madre y el niño no nacido. Ante las “teorías” feministas de que los no nacidos son seres vivos pero no seres humanos, de que no sienten nada en el interior del útero o de que son igual que el código genético de una uña, en El Elegido se convierte al no nacido en un protagonista principal más que siente las angustias de su madre por la difícil situación que vive.

No me imagino a los autoproclamados “intelectuales” de nuestros tiempos elogiando al relato de Guillermo Rocafort, ellos prefieren difundir el mito de que todos los escritores de alto nivel son gente de la izquierda política, besa tricolores y besa hoces y martillos, muy de cantar La Internacional mientras se llena los bolsillos y partidaria de un “derecho social” como el aborto y de los demás “derechos sexuales y reproductivos”. Allá ellos con su sectarismo. Pero quienes defendemos la concepción cristiana del hombre y de la Historia, quienes consideramos a la vida como mucho más que un simple existir para comer, dormir y fornicar, quienes pensamos que la vida no vale nada si no es para quemarla en el servicio de una gran empresa… en resumen, quienes somos enemigos declarados de la sociedad actual y de su sistema de pseudovalores no podemos más que aplaudir y apoyar el trabajo de alguien que ha tenido el atrevimiento de llevar la oposición a un drama como el del aborto al terreno de la literatura. No olvidemos que vivimos en una sociedad donde es mucho más sencillo triunfar en el mundo de la literatura escribiendo sobre sexo promiscuo sadomasoquista o sobre absurdos romances entre adolescentes y seres fantásticos; y eso por no hablar de las numerosísimas novelas que, como Los girasoles ciegos, sólo tienen éxito por el ambiente esperpéntico y de circo de los horrores que muestran sobre la España de la posguerra civil (relatos que en una sociedad verdaderamente formada culturalmente sólo podrían tener un hueco en la sección de literatura de humor, concretamente del de muy mal gusto).


Por desgracia (y me gustaría equivocarme), El elegido no será un fenómeno mediático ni arrasará en la lista de ventas. Ahora bien, su autor puede sentirse satisfecho por su trabajo y por habernos animado a continuar defendiendo nuestros principios morales y a luchar por aquello que creemos justo. El crimen del aborto no puede quedar impune y debe recibir una respuesta firme desde todos los ámbitos, incluyendo el de la literatura, porque la lucha contra la cultura de la muerte ha de abarcar todos los ámbitos sociales.



http://www.hispaniainfo.es/web/2013/06/10/el-elegido-la-primera-de-las-siete-espadas/

Este artículo fue publicado en el portal Hispaniainfo el 9 de junio de 2013