23 de febrero de 2014

Trescientos contra una traba para el futuro de los jóvenes abogados



Ayer sábado a mediodía tuvo lugar en Madrid la manifestación de Abogados sin Toga, que transcurrió desde el Banco de España hasta el Ministerio de Justicia. El objetivo de la organización era denunciar la situación en la que ha quedado la primera promoción de estudiantes de Derecho del plan de estudios que sustituyó a la Licenciatura mediante la Ley 34/2006. Hasta entonces, la Licenciatura de Derecho constaba de cinco cursos y el estudiante podía colegiarse para ejercer la profesión de abogado nada más finalizar esos cinco cursos; sin embargo, el cambio al nuevo plan de estudios lo cambió de modo que los estudiantes de Derecho ahora tienen que superar un Grado de cuatro cursos, un Máster de año y medio más unas prácticas externas que, según el artículo 6.1 de la Ley 34/2006, “en ningún caso implicarán relación laboral o de servicios”. El nuevo plan de estudios de Derecho, en definitiva, añadía dos años más de formación que, además del encarecimiento de los estudios, convertían a los estudiantes en mano de obra gratuita para bufetes de abogados e incluso para la Administración Pública. Y como si todo lo anterior no fuera suficiente, a los estudiantes de Derecho se les exige que tras seis años de formación todo dependa de un examen que encima el Ministerio de Justicia no se ha tomado la molestia de convocar a pesar de los años que ha tenido para prepararlo.
Pero que nadie se equivoque: los integrantes de Abogados sin Toga, que forman parte de la primera promoción de Grado que empezó en 2008, no exigían que se convocara el Examen de Acceso a la Abogacía, sino que el Ministerio de Justicia dejara de tomarles el pelo porque tras seis años de estudios y prácticas no es justo que su futuro profesional dependa de superar otro examen más.

Los medios de comunicación que se hicieron eco de la manifestación de ayer (como La Sexta y El Confidencial) han cifrado la asistencia en 300 personas y los organizadores lo han valorado de manera positiva a través de Twitter y Facebook. Pero, sinceramente, no puedo compartir una opinión tan positiva. El Gobierno no deja de encarecer los estudios a los universitarios, el Ministerio de Justicia ignora la situación de cientos de “estudiantes” (porque hoy, legalmente, no son estudiantes porque ya han superado sus estudios pero tampoco pueden ejercer las profesiones para las que se han preparado porque están pendientes de un examen que no se ha convocado o de una decisión que no han tomado las autoridades aún) y muchos somos los estudiantes que en el futuro podríamos encontrarnos con la misma situación. Y sólo 300 asistentes para un problema tan serio me parece una asistencia corta. Pero quizás haya una explicación.


La única parafernalia que hubo ayer en Madrid fueron las pancartas de los organizadores. Ni una sola bandera ajena, ya fuera con símbolos políticos o de sindicatos estudiantiles. Es decir, primó la reivindicación por encima de los intereses políticos (sobre todo, por encima del monopolio de la izquierda, tanto oficial como antisistema, en las protestas estudiantiles).
Ahora bien, dudo que los responsables de los sindicatos estudiantiles de todo tipo hayan estado tan despistados como para no haber conocido la existencia de una convocatoria que se anunció días antes en La Sexta y en otros medios por internet. La única explicación que se me ocurre para justificar el número de asistentes y la ausencia de banderas partidistas es que los sindicatos estudiantiles quisieron agregarse con parafernalia propia y la organización se negó para evitar incidentes y que la protesta quedara en un plano secundario. Todo esto son suposiciones mías, pero no se me ocurre otra explicación para justificar que en una protesta contra Gallardón no hubiese banderas tricolores ni cientos de progres vociferantes contra uno de sus objetivos predilectos (aunque sí es cierto que hubo alguno suelto de éstos, aunque no tuvo ninguna influencia). Así que, de ser cierta esta suposición, Abogados sin Toga consiguió que primara la reivindicación de una protesta independiente; y (repito que sólo es una suposición), si los sindicatos estudiantiles no hubiesen podido acudir identificados como tales, probablemente desecharan la idea de molestarse en acudir y eso justificaría por qué una protesta contra un problema de la educación no reunirá más asistentes.


Ahora bien, la manifestación transcurrió en gran parte de su recorrido por la Gran Vía de Madrid (antaño avenida de José Antonio) y muchos fueron los madrileños que se enteraron de lo que se reivindicaba; y eso sin olvidar que ha tenido su publicidad por La Sexta y por varios portales de internet. Así que, por mucho que les desagrade, Gallardón y el Ministerio de Justicia se han enterado de que son responsables del futuro de una promoción entera de abogados. Y hasta que no se anuncie nada definitivo, los estudiantes de Derecho seguimos teniendo la esperanza de que el Ministerio de Justicia desista de ponernos una traba más a nuestro futuro profesional.

http://www.hispaniainfo.es/web/2014/02/23/trescientos-contra-una-traba-para-el-futuro-de-los-jovenes-abogados/

Este artículo fue publicado en el portal Hispaniainfo el 23 de febrero de 2014

16 de febrero de 2014

¿Por qué escribo?



¿Por qué escribo? Es una pregunta que se me ha pasado varias veces por la cabeza durante la última década. Y eso a pesar de que entre los trece y los dieciséis años tuve muy abandonada la afición por escribir, pero al final se cruzó en mi camino la política y me devolvió la única vocación concreta que he tenido en mi vida hasta ahora. Me refiero a la de escribir, no a la política; no obstante, incluso a mí me sorprende que algo tan repugnante como la política me empujara de nuevo a la escritura. Supongo que seré un sadomasoquista de la narrativa y que cuando escribo disfruto tanto como ésos a los que les gusta que les peguen mientras practican diversas obscenidades sexuales.

Las dudas comenzaron a resolverse un poco al leer hace años un artículo del escritor inglés George Orwell, titulado Por qué escribo. Orwell situaba en cuatro motivos la necesidad que tienen los escritores de plasmar en papel lo que les ronda por la mente: egoísmo agudo, entusiasmo estético, impulso histórico y propósito político.
Tuve que darle en parte la razón a Orwell: escribo porque considero que es algo en lo que destaco por encima de la media y creo necesario aprovechar eso, más cuando sé que no tengo ninguna otra cualidad que me haga destacar sobre los demás (esto, por mal que suene, se incluiría en el requisito de egoísmo agudo); y escribo porque, por poco que me guste reconocerlo, un artículo es el único medio del que dispongo hoy como falangista para herir a los políticos y oligarcas que nos gobiernan, a falta de fusiles y valor para empuñarlos.
Y reitero lo dicho de darle “en parte” la razón a Orwell, porque el entusiasmo estético y el impulso histórico es algo que me preocupan poco a día de hoy. No tengo la esperanza ni el objetivo de crear una nueva escuela narrativa, ni creo que a los españoles que vivan dentro de cincuenta años les interese lo que un falangista de veintiún años escribía sobre los sinvergüenzas que hoy viven a costa de los trabajadores.

¿Pero por qué escribo? Supongo que porque, al no ser un buen orador, necesito dar rienda suelta a mi rabia y a mi frustración de alguna manera.
Necesito expresar, aunque sea con un teclado de ordenador y con Microsoft Word, que odio el mundo que me rodea y que no puedo hacer oídos sordos a los gritos de desesperación que aúlla un mundo a la deriva, en ruina espiritual y material.
Necesito decir de alguna manera que me veo como un naufrago en medio de un océano de indiferencia, egoísmo y mentes cerradas a las que sólo les preocupa aquello que afecta a su entorno (única y exclusivamente a su entorno).
Necesito mostrar mi desprecio a los que se empeñan en cantar al amor (o al falso amor que nos vende la industria de cine hollywoodiense). ¿Es que esos imbéciles no comprenden que nuestra época exige más declaraciones de guerra al orden establecido y menos propaganda buenista y lacrimógena?

Escribo porque odio este mundo, odio lo que ha sido mi vida y odio lo que siento que no soy capaz de ser; escribo porque me siento más libre que nunca cuando expreso lo bueno y lo malo que alberga mi personalidad. La vida es una puta que nunca ha sido justa conmigo y espero que algún día podamos ajustar cuentas pendientes. Ése podría ser el resumen de todo lo anterior. Y creo que la explicación a cómo soy también la identifico en lo escrito por Orwell:
Creo que desde el principio se mezclaron mis ambiciones literarias con la sensación de estar aislado y de ser menospreciado. Sabía que las palabras se me daban bien, así como que podía enfrentarme con hechos desagradables creándome una especie de mundo privado en el que podía obtener ventajas a cambio de mi fracaso en la vida cotidiana”.
Todos los escritores son vanidosos, egoístas y perezosos, y en el mismo fondo de sus motivos hay un misterio. Escribir un libro es una lucha horrible y agotadora, como una larga y penosa enfermedad. Nunca debería uno emprender esa tarea si no le impulsara algún demonio al que no se puede resistir y comprender. Por lo que uno sabe, ese demonio es sencillamente el mismo instinto que hace a un bebé lloriquear para llamar la atención. Y, sin embargo, es también cierto que nada legible puede escribir uno si no lucha constantemente por borrar la propia personalidad. La buena prosa es como un cristal de ventana. No puedo decir con certeza cuál de mis motivos es el más fuerte, pero sé cuáles de ellos merecen ser seguidos. Y volviendo la vista a lo que llevo escrito hasta ahora, veo que cuando me ha faltado un propósito político es invariablemente cuando he escrito libros sin vida y me he visto traicionado al escribir trozos llenos de fuegos artificiales, frases sin sentido, adjetivos decorativos y, en general, tonterías”.


Tengo muchos defectos, más de los que me gustaría reconocer. Y puede que en muchos aspectos no sea mejor que quienes viven felices e ignorantes en esta sociedad. Pero vuestra puta democracia y vuestro estilo de vida os lo podéis meter donde os quepa. Me alegro de no ser como vosotros y de ser diferente. No necesito vuestra aprobación ni vuestra caridad. Si me odiáis, probablemente yo os odie mil veces más de lo que pudierais llegar a odiarme. Y ahora (aunque sé que os importa una mierda) me vuelvo a combatir a mis demonios interiores. Ésos sí que son fieles de verdad y siempre los tendré a mi lado.

12 de febrero de 2014

Movilización política y difusión de información a través de redes sociales



El profesor Guillermo López, de la Universidad de Valencia, dio el pasado 10 de diciembre una interesante conferencia en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo. La charla, con el título de “Movilización política y difusión de información a través de las redes sociales: partidos, medios y ciudadanos”, dejó varios puntos muy necesarios para valorar mejor la actual situación de los medios de comunicación de masas y las redes sociales y cómo afectan a la sociedad.


1º Convivencia de redes sociales y medios de comunicación de masas

Guillermo López diferenció en su disertación entre el modelo tradicional de comunicación de masas (del medio en cuestión al público) y los nuevos modelos de las redes sociales (que han supuesto una visión distinta a la tradicional porque la interactuación en las redes sociales aumenta los estímulos y contenidos que recibe el público al convertirse éste también en un participante y al dejar de ser un simple receptor de la información). La consecuencia que ha traído esta convivencia entre medios tradicionales (televisión, radio, prensa escrita) y redes sociales (Twitter y Facebook sobre todo), según el profesor de Periodismo, es que los consumidores reciben una visión más inmediata pero fragmentaria de la información.

Sin embargo, habría que disentir de su opinión sobre el presunto abandono en masa de los medios impresos y de las radios. Aunque se hayan convertido en sectores nada rentables en lo económico (en realidad nunca lo fueron, aunque casos como el que está protagonizando Julio Ariza con los trabajadores de Intereconomía y los impagos de salarios cruzan los límites de lo tolerable dentro de un sector económicamente débil), continúan existiendo gracias a la publicidad que contratan algunas empresas y particulares para aparecer en dichos medios; y, como puede deducirse aun teniendo unos escasos conocimientos sobre economía y publicidad, esto sería difícilmente posible si los responsables de contratar esa misma publicidad no creyeran que el esfuerzo económico va a merecerles la pena por el número de personas que conocerán el producto que se anuncie.

Por lo tanto, hay motivos para creer que la actual situación nos conduce a una sociedad donde la convivencia entre televisión, radio, prensa escrita, Twitter y Facebook será la tónica habitual en el particular mundo de los medios de comunicación de masas y que, de alguna manera, dependerán mutuamente entre sí para prosperar y seguir existiendo.


Internet y la campaña electoral permanente

Guillermo López habló sobre cómo las campañas políticas tienen que tener presencia en internet si desean tener éxito. Esto no sólo se justifica con las entrevistas y noticias sobre las formaciones políticas que publican los diversos medios de información “independientes” (porque de independientes sólo tienen el adjetivo, se llame el medio El País o La Gaceta), sino también en las numerosas páginas web, bitácoras, canal de Youtube y perfiles en las redes sociales que abren los diversos partidos políticos (incluso los más minoritarios), que vendrían a suponer una continuación de la campaña electoral fuera de las diversas convocatorias a las urnas. Puede decirse, sin duda, que estas campañas continuas suponen más mecanismos de propaganda (y publicidad) política.

Guillermo López apuntó que también lo eran de discusión, pero eso (valga la redundancia) puede discutirse ya que incluso él mismo reconoció que la audiencia de internet busca los contenidos de su agrado. En cierto modo, guste más o menos reconocerlo, todos padecemos un determinado índice de “sectarismo” que nos inclina a informarnos sólo en las fuentes de nuestro agrado y a rechazar aquéllas que de por sí consideramos equivocadas en base a su ideario. Ese “sectarismo” poco o nada tiene que ver con ser “demócrata”, ya que alguien puede asegurar ser muy “demócrata” y pedir la ilegalización de todo aquél que no lo sea (el oculto totalitario que se esconde en el interior de muchos “demócratas” daría para una exhaustiva investigación); en cambio, alguien puede reconocerse como abierto enemigo de la democracia y estar dispuesto a escuchar los argumentos con los que otros justifican su manera de pensar.

Por todo lo dicho, las estadísticas de seguimiento de los diversos medios partidistas no significan que su influencia real sobre la sociedad tenga ese mismo porcentaje, ya que una importante cantidad de visitas pueden llegar de opositores con curiosidad de saber qué ha podido publicar un determinado político u organización (a muchos les resultará curioso el ejemplo del abogado Ricardo Sáenz de Ynestrillas, conocido referente de la mal llamada “extrema derecha”, quien sigue en Twitter a medios como el proetarra Gara y a formaciones políticas de la izquierda abertzale).


3º La irrupción del movimiento 15-M y su protagonismo en las redes sociales

Hoy posiblemente sea un tema pasado de moda, pero hubo un tiempo en el que el movimiento 15-M acaparó todas las portadas al convertirse en un fenómeno de protesta popular masiva; sin embargo, con el paso de las semanas, terminó “patentado” por grupos extremadamente sectarios de la izquierda y, pese al aumento de la desconfianza de la sociedad hacia la clase política, el lugar del 15-M como movilizador masivo fue ocupado en las posteriores protestas sociales por los grupos de la izquierda “oficial” (sindicatos mayoritarios sobre todo) y por esos mismos grupos que se habían apropiado del 15-M pero que se deshicieron de la protesta de 2011 como el que tira un pañuelo usado a una papelera. Esos dos sectores, a simple vista muy diferentes, tienen en común que pretenden monopolizar las protestas en defensa de la sanidad y la educación públicas, por ejemplo.
Muchos han sido los argumentos que han tratado de justificar la breve irrupción del 15-M hace un par de años: estructura de abajo hacia arriba, sin intervención de poderes políticos tradicionales, éxito por las redes sociales, composición ideológica plural… ¿Pero hay algo de cierto en estos argumentos?

Es cierto que la repercusión del 15-M consistió en la gran cantidad de personas que logró movilizar, pero ese fenómeno no se produjo de manera espontánea. Elaborar un comunicado y lanzarlo a las redes sociales, por muy sencillo que parezca, lleva un tiempo y un obligatorio consenso entre quienes lo preparan. Y no olvidemos que todo movimiento de masas depende siempre de una minoría que dirige a la mayoría, por mucho que esto desagrade a quienes acostumbran a mitificar y a elogiar el poder de las mayorías (o más bien de las turbas y de la violencia gratuita). En resumen: un comunicado que habla de la indignación de la sociedad ante la clase política y a causa de la situación económica que padece España no surge de la noche a la mañana, sino que es algo premeditado y bien preparado que necesita el consenso de un cierto número de personas para convocar a otras muchas. Porque, sin duda, el logro de aglutinar a tantas personas en Madrid y en toda España es algo que no debe quitarse a los organizadores del 15-M y en eso sí tuvo mucho que ver el uso de las redes sociales, algo hasta entonces nada utilizado masivamente para reivindicaciones políticas. Pero lo que debe quedar claro es que el 15-M no fue algo espontáneo nacido de Twitter, sino que se apoyo ahí para lograr repercusión.

Se ha hablado igual de la inexistencia de poderes políticos oficiales dentro del 15-M. Sobre este punto, puedo asegurar que la primera vez que escuché hablar de las protestas que iban a tener lugar fueron por boca de un militante de base de las Juventudes Socialistas. Todo esto sucedió semanas antes de las enormes victorias del Partido Popular en las elecciones municipales y autonómicas de 2011. No quiero decir que el Partido Socialista fuera autor en la sombra del movimiento 15-M, pero sí afirmo que dentro de esas masas había muchísimos votantes habituales de la izquierda “oficial” que querían frenar el previsible triunfo electoral del neoliberalismo y que, a la vez que protestaban contra la clase política (supuestamente contra todos sus miembros sin distinción de partidos), votaban a una parte de los responsables de la nefasta situación actual. Igual que sucede muchas veces con el Partido Popular y los defensores del “mal menor”, en el 15-M también hubo un elevado índice de “voto útil” al Partido Socialista y ahí podríamos tener una de las razones por las que fracasó; de algún modo, el 15-M fue para el Partido Socialista el equivalente a las manifestaciones provida y a favor de las víctimas del terrorismo apoyadas por el Partido Popular, una protesta social justa convertida en arma arrojadiza contra sus detractores. Puede afirmarse que el 15-M no salió adelante porque también llevaba ese lastre del “voto útil” que impide que en la sociedad española se produzcan cambios significativos en el terreno de la política.

Sobre el éxito de las redes sociales, poco más se puede añadir. La noticia corrió como la pólvora porque las consignas del 15-M fueron breves y comprensibles por todos y, lo que es más importante, aparentemente apartidistas (porque, de alguna forma, la mayoría de los españoles arrastran un cierto complejo que les impide participar públicamente en convocatorias políticas para no ser etiquetados). Y entre la apariencia apartidista y el enorme número de personas que se congregaron a través de las redes sociales (porque si algo caracteriza a los españoles es que sólo saben apostar a caballo ganador) podemos explicar parte del éxito del 15-M. Éste fue, sin duda, el gran mérito de los organizadores de esta protesta: adaptarse a los nuevos tiempos a la hora de convocar a la gente y sacar provecho de medios gratuitos.

Lo que no puede aceptarse es que el 15-M fuera plural en cuanto a las reivindicaciones políticas. Yo estuve dos veces en la Puerta de Sol de Madrid y vi las banderas tricolores de la Segunda República Española y las banderas moradas de los proetarras de Izquierda Castellana, igual que leí las pancartas de las feministas pidiendo un aborto libre y gratuito (probablemente las autoras hoy estén haciendo topless para llamar la atención). Y todo esto en las primeras semanas de las protestas, cuando la zona céntrica de Madrid estaba completamente invadida por individuos con vestimenta “okupa” haciendo pancartas y en momentos en los que muchos de los futuros “votos útiles” del Partido Socialista decían que no sólo había “perroflautas” en el 15-M y que había que apoyarlo para impedir que el Partido Popular ocupara muchos cargos tras las elecciones.

Ahora bien, el sectarismo oculto del 15-M no impide reconocer que el manifiesto que lanzaron podía ser asumido casi en su totalidad por la mayoría de los españoles, hartos de las supuestas izquierdas y derechas (porque esa concepción de la política es algo caducado desde el fin de la Primera Guerra Mundial); sin embargo, el gran error del 15-M pasaba por criticar los errores del sistema económico capitalista y no por proponer su sustitución. Porque, siendo sinceros, ¿acaso desde la izquierda “oficial”, ya capitalista, no se ha cambiado la idea del “paraíso socialista” por un “paraíso de capitalismo social”? Pues eso, en cierto modo, es lo que venía a hacer el 15-M, pedir lo mismo que el sistema al que pretendía derribar pero sin estar organizado jerárquica y estratégicamente para ello; y por eso, al llegar el verano, dejó de ser una protesta popular para convertirse en una algarada y, hoy, en una anécdota.


4º La repercusión de los personajes públicos en internet

Según las previsiones de Guillermo López, la presencia de los periodistas y de los políticos en internet aumentará con el paso de los años. Recuerdo que igualmente, a lo largo de la jornada sobre el papel de los medios de comunicación, se valoró que Twitter permite a los políticos interactuar con sus seguidores o con otros usuarios. Aunque esto último, sinceramente, es muy relativo. ¿Cuándo responden los políticos a los comentarios que les realizan? Lo habitual es que lo hagan con sus partidarios o, si acaso, a preguntas muy inocentes de sus detractores (aunque la limitación de las respuestas en Twitter impide también que uno pueda explayarse tanto como le gustaría). Pero, al margen de responder o retuitear a sus fieles, el político no tiene más posibilidades para ser tendencia en Twitter que las de escribir algo polémico (como le ha sucedido en más de una ocasión al diputado Toni Cantó, de Unión, Progreso y Democracia), hacer declaraciones excéntricas ante la prensa (como las palabras de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, sobre la “aparición” de su predecesor Hugo Chávez como un pájaro) o protagonizar acciones mediáticamente llamativas (aquí el número uno, sin ninguna duda, ha sido el alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, y las diversas ocupaciones de fincas y bancos que el Sindicato Andaluz de Trabajadores protagonizó hace meses).
Porque, al margen de esos episodios, el político en Twitter sólo tiene la obligación de estar porque es consciente de que esa red social se ha convertido en un medio de propaganda gratuita que puede hacer llegar sus comentarios sobre la labor de su partido o de los demás a millones de personas con tan sólo apretar una tecla. Eso explicaría por qué Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, los máximos dirigentes políticos de las dos formaciones con más peso en la política española, sean los políticos que tienen más seguidores en las redes sociales, pese a su imagen de hombres vulgares (porque, sinceramente, al individuo medio le resulta más interesante un político como Nicolás Sarkozy, casado con una modelo, o un mujeriego inmoral como Silvio Berlusconi, que representa sus ocultos deseos de convertirse en un tipo adinerado y rodeado de lujos).

Pero no sólo son los políticos los únicos personajes públicos que han decidido tener presencia en las redes sociales. Algunos periodistas con un cierto carisma e influencia entre las masas, como son los casos de Jordi Évole, Ana Pastor y Arturo Pérez Reverte, también llevan tiempo protagonizando sus particulares polémicas en las redes sociales. En este caso, Twitter vuelve a ser el medio principal.
Por ejemplo, los programas de La Sexta dirigidos por Ana Pastor y Jordi Évole consiguen ser tendencia en Twitter al mismo tiempo de su emisión; esto, principalmente, beneficia a la cadena porque consigue que millones de personas sepan qué se está diciendo en el programa y, de paso, se hace publicidad gratuita a su favor; y el periodista también sale beneficiado por ese seguimiento de su programa en la red social, aunque en el caso de Ana Pastor figuren numerosos comentarios criticando su costumbre de monopolizar al entrevistas que hace al lanzar la pregunta e interrumpir al entrevistado cuando éste sólo ha dicho un par de frases.
En cuanto a Arturo Pérez Reverte, cuenta a su favor con el atractivo morboso de que ocasionalmente suelta algún comentario polémico que atrae a todo tipo de usuarios, desde dialogantes hombres con cultura hasta los coloquialmente conocidos como “trolls”; sin ir más lejos, esto sucedió hace unos meses cuando habló de la batalla de Krasny Bor en la Segunda Guerra Mundial, donde los heroicos voluntarios de la División Azul resistieron ferozmente las arremetidas de una superior fuerza soviética. Hubo comentarios de todo tipo hacia Pérez Reverte, desde los que despectivamente le tildaban de “nazi” por hablar mínimamente bien de un grupo de españoles que combatió en las fuerzas del Eje hasta los que amargamente valoraban que los españoles siempre hemos estado recibiendo golpes y en el lado equivocado a pesar de nuestras buenas intenciones. Entre medias de ambas posturas, fuimos muchos en aquella ocasión los que dejamos algún mensaje al señor Pérez Reverte para recordarle que aquellos jóvenes creían que luchando allí iban a acabar con el comunismo y a implantar un nuevo orden político en Europa sin defender que ésta tuviera que estar a las órdenes de la Alemania de Hitler, además de recordar a quienes insultaban gratuitamente a la División Azul que los supuestos “defensores de la libertad y la democracia” del Frente Popular se encontraban en aquellos momentos del lado de la Unión Soviética y de Stalin, el régimen político y el dictador más criminales que ha alumbrado la Historia de la Humanidad.

Pero la presencia de los personajes públicos en las redes sociales también tiene sus inconvenientes y no me refiero sólo a las burlas surgidas hacia algún político por alguna metedura de pata.
Quizá parezca un ejemplo estúpido, pero me gusta recordarlo para demostrar cómo Twitter ha sido capaz de sustituir en algunos aspectos a los medios informativos tradicionales. Todos los futboleros recordamos que la temporada 2012/2013 fue muy polémica y complicada para el Real Madrid. Desde la prensa “afín”, los diarios As y Marca, no se dejaba de criticar a la plantilla y especialmente al entrenador, José Mourinho. Parecía que no había más postura oficial que la alimentada por esos dos medios, al margen de algunos escasos tertulianos del programa Punto Pelota. Sin embargo, en Twitter comenzaron a organizarse campañas contra esos mismos medios, alguna de las cuales llegó precisamente a ser tema de conversación en una tertulia tan importante como la de Punto Pelota. Los periodistas de As, asustados, trataron de quitar hierro al asunto diciendo que Twitter sólo eran “cuatro gatos” y “un bar de borrachos”. Pero no acabó ahí la cosa. Alfredo Relaño, director de As, reconoció sin querer el miedo que sentían por lo organizado en Twitter al calificar despectivamente de “yihad tuitera” a quienes disentían de la línea de su diario. Twitter se había convertido en un bastión de libertad de los aficionados del Real Madrid que querían tener a la prensa del Grupo PRISA bien lejos de influir en las direcciones del club; y es que, para su desgracia, los aficionados que admiraban y apoyaban al discutido José Mourinho eran más de lo que muchos creían y muy capaces de hacerse oír. Meses más tarde, el capitán del Real Madrid se lesionó y, para colmo, se terminó de comprobar que el antaño héroe nacional Iker Casillas era el contacto que la prensa tenía en el vestuario para publicar todas esas portadas y noticias que causaban un daño enorme al equipo. Las críticas a Casillas y las peticiones para que se marchara terminaron siendo tendencia en Twitter y millones de personas que nunca se habían planteado el ocaso del nuevo “yerno de España” se enteraron de que muchos de sus propios aficionados le detestaban. Porque el debate en torno a Casillas nunca surgió de la prensa oficial, que le idolatra y protege hasta límites insospechados, sino de miles de usuarios escribiendo mensajes en Twitter.

Pero no sólo hay ejemplos con asuntos triviales, sino que también para asuntos más serios se ha utilizado Twitter. Por ejemplo, ahora los separatistas catalanistas están utilizando esa red social para fomentar la consulta que han anunciado para el próximo 9 de noviembre de 2014, pero el pasado 12 de octubre también hubo un par de “trending topic” apoyando la unidad nacional de España. Igualmente, por desgracia, Twitter también se ha utilizado por entornos comunistas y abertzales para pedir la liberación de terroristas del GRAPO o para criticar la detención de miembros de SEGI, la rama juvenil de ETA. Y de todos esos temas hemos tenido noticia todos los usuarios de Twitter cuando hace años apenas salían del entorno político de los autores de la protesta.


Twitter y blogs: la revolución de las redes sociales

La aparición de las redes sociales ha permitido que millones de personas puedan interactuar entre sí al mismo tiempo. De las más seguidas hasta el momento, Twitter ha sobresalido por ofrecer una participación más directa en los debates pese al hándicap de los escasos 140 caracteres que permite por mensaje (Facebook, en cambio, permite escribir mucho más pero los debates se limitan a grupos internos que terminan siendo recordatorios de convocatorias o a intercambios de opiniones en páginas que no ofrecen el mismo atractivo que los debates de Twitter); ya que, en cierto modo, permite a millones de personas ser al mismo tiempo periodistas y receptores de la información (lo que conlleva el riesgo de las falsas muertes de personajes públicos, como sucedió con Fidel Castro o con Nelson Mandela hasta que falleció de verdad, o las noticias falsas).
Pero Twitter, por explicarlo de alguna manera, se ha constituido en una comunidad de “micro blogueros”. Igual que en el mundo de la narrativa existen los micro relatos, ocurrencias de una frase que esconden más material sobre el que pensar de lo que a simple vista parece, en Twitter puede escribir cualquiera que desee expresar sus opiniones sin necesidad de escribir un folio de texto para hacerse entender. Y es que en muchas ocasiones una simple frase puede ser más valiosa que un artículo completo.

Pero, al tiempo que Twitter fomenta la participación y el interés de las personas en los debates sobre los problemas de actualidad, también puede convertirse en un escenario de indeseables que, bajo seudónimos, se dediquen a boicotear los perfiles ajenos. Y éste es un inconveniente en el que por ahora no han caído las bitácoras.
Como ejemplo de web gratuita en la que crear un blog tenemos a Blogger, de Google. Mantener y escribir en una bitácora no exige una dedicación y un nivel muy elevados, pero sí presenta la complicación suficiente para que los “trolls” no se molesten en dedicar su tiempo a teclear artículos enteros (además, si nos topáramos con alguno excesivamente molesto, contamos con la posibilidad de moderar los comentarios que los lectores escriban para que no sea publicado nada que no tenga el visto bueno y el consentimiento del autor del blog).
Entre otras ventajas, Blogger permite que quienes tienen inquietudes de expresar sus opiniones dispongan de un espacio gratuito y sencillo en el que publicar lo que crean oportuno de escribir. Y aunque estos usuarios no dispongan de la reputación con la que cuentan los periodistas profesionales, su irrupción en internet ha marcado una cierta ruptura del monopolio de la información con el que hasta hace décadas contaban los tradicionales medios informativos de la televisión, la radio y la prensa escrita.


6º Conclusiones

Como he afirmado en las líneas anteriores, todo apunta a que nos dirigimos hacia una sociedad donde los medios tradicionales y profesionales convivirán junto a las redes sociales donde participan millones de personas sin el título de Periodismo pero que tendrán algo que decir a la sociedad. Y esta convivencia les hará dependientes unos de otros porque, al tiempo que los usuarios de las redes sociales difundan los enlaces de los medios informativos profesionales, éstos se verán obligados en ocasiones a informar sobre las repercusiones que pueda tener algún suceso en las redes sociales o las noticias que puedan surgir de éstas.
Por otra parte, las redes sociales y los blogs gratuitos ofrecen a millones de personas la posibilidad de publicar sus escritos y opiniones a disposición de todo el que desee acceder a esos contenidos, una enorme ventaja respecto a las épocas en las que sólo un profesional o un personaje público podía publicar sus artículos en medios de información que llegaban a importantes cantidades de público.

Y, para terminar, el antecedente del 15-M y las tendencias en Twitter de las protestas sociales señalan que internet en general puede constituirse en un importante factor movilizador de masas en el futuro… aunque, por muchos mensajes que se escriban en las redes sociales, todo cambio seguirá estando en manos de las personas y de la minoría que consiga levantar a la gente de los sofás y alejarla de los televisores.

8 de febrero de 2014

Sobre el homenaje unitario a Matías Montero



Este sábado los falangistas tenemos una cita. Por primera vez en muchos años tendrá lugar un homenaje unitario a Matías Montero. Sí, has leído bien: unitario. Las dos principales organizaciones del ámbito ideológico falangista, FE de las JONS y FE – La Falange, se han hecho eco de la convocatoria; y nadie en su sano juicio ha mostrado rechazo a la convocatoria, sino todo lo contrario. La Hermandad Nacional de Banderas de Falange, la Hermandad de la Vieja Guardia, Hispaniainfo… Todos los que creen en el proyecto político, nacional y social de la Falange han recibido con ilusión la noticia. La ansiada unidad de los falangistas todavía se ve como algo lejano y poco probable, pero la convocatoria de este sábado demuestra que con voluntad todo es posible.

Pocas fechas más apropiadas puede haber para un acto unitario. Matías Montero fue uno de los primeros jóvenes de la Falange fundacional en caer asesinado por las balas y el odio del marxismo; además, su asesinato hizo comprender a José Antonio la importancia de la empresa de salvación nacional que lideraba con la Falange.
Décadas posteriores a la etapa fundacional, esa misma fecha del 9 de febrero fue convertida por el Frente de Estudiantes Sindicalistas como una jornada de protesta y reivindicación de la verdadera Falange frente al secuestro institucional que padecía desde la Guerra Civil, primero con la Falange Tradicionalista y posteriormente con el denominado Movimiento Nacional.

Hoy muchos piensan que ser joven y falangista es algo incongruente. Unos dicen que es anticuado y no ven ningún problema en defender ideologías del siglo XVIII como el liberalismo o del siglo XIX como el marxismo. Otros piensan que ser falangista es fomentar la violencia gratuita al mismo tiempo que defienden la quema de banderas españolas como “libertad de expresión”. Todos esos charlatanes nos mintieron durante años. Ser joven de edad y falangista es algo absolutamente normal. Los jóvenes no podemos (o no tendríamos) que sentirnos identificados con propuestas egoístas y caducas ni con el cosmopolitismo o el internacionalismo de ningún tipo. Los jóvenes tenemos (o tendríamos) que ser rebeldes y profundamente universales, nacionales, sociales y revolucionarios.

Dentro de nosotros tenemos una infección moral e ideológica, transmitida por los medios de comunicación de masas del poder gobernante. Pero no es nada muy serio, siempre que se localice la infección y hagamos lo posible por hacerla desaparecer.

Al igual que Matías Montero y todos los jóvenes falangistas de la primera hora, la juventud falangista de nuestro tiempo tiene la obligación de no resignarse a que España sea el paraíso de los banqueros, políticos y sinvergüenzas de todo tipo. Nuestra Patria ha de tener vocación imperial y su destino no puede ser el de morirse del asco entre la mediocridad de la telebasura y la avaricia de los poderosos. Tenemos que hacer nuestro el mismo llamamiento que Matías Montero quiso dirigir a la juventud española antes de que le asesinaran: “Acudid a nuestro llamamiento. Aprenderéis con nosotros a llorar los dolores de España, a reír sus alegrías, a luchar por su honor, a morir por su integridad. Vertebraremos a la Patria, flácida hoy, amando y edificando la Universidad que mañana dará a España, como en el siglo XVI, héroes y santos; guerreros y sabios; misioneros y caudillos”. Y rogar a Dios que nos niegue el descanso hasta que sepamos ganar para el bien de España las muertes y los sufrimientos que padecieron los camaradas que nos precedieron en esta noble misión.

http://jovenes-falangistas.blogspot.com.es/2014/02/sobre-el-homenaje-unitario-matias.html

Este artículo fue publicado en la bitácora Jóvenes Falangistas el 7 de febrero de 2014

6 de febrero de 2014

La campaña europea del Partido Popular arranca con las mentiras de Cospedal



Antes que nada, deseo transmitir mi pesar a la gente de Valladolid por haber aguantado durante el pasado fin de semana a un personaje como María Dolores de Cospedal. La demagogia y la hipocresía de esta señora es bien conocida en Toledo, motivo por el cual preferimos que aparezca lo menos posible en los medios de información. Nadie puede sentirse conforme de estar gobernado por una señora que un día afirma que la Ley del Aborto de 1985 no necesitaba ninguna reforma y al siguiente se viste de folklórica con la peineta para ir de procesión al Corpus Christi de la Ciudad Imperial y recibir los aplausos y los futuros votos de los ignorantes que todavía creen en el sistema político actual en todos sus aspectos (político, económico y moral). Dos han sido las intervenciones de Cospedal en Valladolid que merece la pena denunciar para que ningún incauto les apoye.

En palabras de la secretaria general del Partido Popular, a la hora de defender la unidad de España sólo están ellos o la nada. Reconozco que por un momento creí que lo que aparecía en redes sociales como Facebook era una burla inspirada en esa conocida viñeta en la que un político da a elegir a las masas entre la clase política o el caos para decir después que los políticos también son el caos. Tras confirmar las palabras de Cospedal, pensé que si eso que dijo fuera cierto ya podríamos ir convocando el funeral de la nación española. La trayectoria del Partido Popular durante todo el régimen político de 1978 es bien conocida por pactar con el secesionismo burgués catalanista. Al Partido Popular no le desagrada que haya partidos políticos que fomenten la ruptura de España, lo que les preocupa es que éstos no se limiten a respetar la legislación vigente. Muy claras fueron las palabras de Esperanza Aguirre defendiendo que la Constitución estaba por encima de las ideas de los separatistas y de los partidarios de la unidad de España.
Es evidente que para gente como Cospedal no existimos los falangistas, que llevamos defendiendo la unidad de España desde hace ocho décadas y en numerosas ocasiones con la sangre de nuestros militantes. Y no existimos porque nos negamos a acatar como válido y legítimo un régimen político que considera respetable al separatismo mientras se mantenga dentro de la ley. Pero nos seguiremos negando a ello, porque no es igual de legitimo defender la hermandad de todas las regiones y personas de España que promover la ruptura y el odio.

La otra gran mentira de Cospedal ha tenido como diana las elecciones al Parlamento Europeo del próximo 25 de mayo. Cospedal ha prometido al mismo tiempo que el Partido Popular defenderá los intereses de los españoles ante la Unión Europea y que apostarán por una mayor unidad política y bancaria.
Según sus partidarios, la Unión Europea es una organización supranacional donde sus miembros ceden una parte de su soberanía para que la Unión ejerza una serie de competencias en beneficio de los Estados miembros. En la práctica, sin embargo, la Unión Europea ha demostrado que esas cesiones sólo benefician al liberalismo en su faceta económica, es decir, los mayores beneficiados por la Unión Europea son las empresas multinacionales y la banca privada. Sólo hay que ver cómo numerosos jóvenes españoles han tenido que abandonar España rumbo a Alemania y Reino Unido, países económicamente más fuertes e industrializados y con una mayor capacidad de resistencia a las crisis capitalistas en comparación con los destinos de ocio como nuestro país, Italia y Grecia.
La unión política y bancaria de la Unión Europea, por lo tanto, va en contra de los intereses españoles y del resto de los Estados miembros; así que no tiene sentido alguno que Cospedal justifique eso como una defensa de los intereses españoles. Pero, además, los diputados del Parlamento Europeo no se agrupan por nacionalidades, sino por tendencias ideológicas, y el Partido Popular se integra dentro del Partido Popular Europeo. ¿Quiere hacernos creer Cospedal que los cargos electos del Partido Popular van a convencer a sus colegas para que el Partido Popular Europeo defienda los intereses de España? Es obvio que ni ella cree eso. La única explicación posible para sus palabras es que el malestar y el desconocimiento de los españoles sobre la Unión Europea es tan grande que la secretaria general del Partido Popular se toma el lujo de mentir descaradamente.

Lo que ha dicho Cospedal va a ser el tono habitual de las campañas electorales de todos los partidos que apoyan al actual sistema. Como siempre, nos tocará asistir al desagradable espectáculo de cómo los mismos que han entregado España a la oligarquía capitalista internacional se presentan como representantes de los intereses españoles.
Frente a esa actitud, sólo hay una respuesta: defender la libertad y la soberanía de España y de todas las naciones de Europa. El capitalismo se ha fortalecido durante las últimas décadas y el avance tecnológico ha provocado que los problemas que más nos afectan sean de ámbito internacional. Pero ningún país del mundo tiene por qué ser una finca a explotar por intereses privados.

Frente a la propuesta del Estado neoliberal de Cospedal y del falso Estado social de Rubalcaba (que en la práctica viene a ser un capitalismo social que demagógicamente oculta las desigualdades sociales); los falangistas proponemos el Estado Nacional Sindicalista que alcance a todos los españoles y acabe con las injustas diferencias económicas entre las clases sociales, y la Europa de las patrias y de las personas, porque seremos inferiores en número pero somos gente honrada, trabajadores y estudiantes, que no nos vamos a callar ante las injusticias que padecemos a manos de los poderosos que gobiernan hoy.

Este artículo fue publicado en el perfil de Facebook de la Delegación Nacional de Juventud de Falange Española de las JONS el 6 de febrero de 2014