25 de abril de 2014

El sádico y sumiso votante español



Los dos partidos políticos más importantes del régimen constitucional de 1978 se encuentran enormemente desprestigiados de cara a la opinión pública, pero nada indica que vayan a ver disminuidos sus resultados más allá de lo normal es unas elecciones al Parlamento Europeo que suelen contar con un elevado porcentaje de abstención.
A pesar de los buenos pronósticos (en comparación con otras elecciones) que algunos medios informativos han publicado sobre los resultados que podrían conseguir Izquierda Unida, Ciudadanos o Unión, Progreso y Democracia (sin contar, por ahora, con que VOX y Podemos consigan un escaño en el Parlamento Europeo), el bipartidismo gobernante en España sigue sin recibir el castigo más sencillo y cómodo que el votante puede imponerle: no echar una papeleta con sus siglas en la urna.

La clase política profesional ha mentido descaradamente a los españoles sobre la crisis económica, ha saqueado las arcas públicas, ha vendido la soberanía de todos los ámbitos a la Unión Europea y a la oligarquía capitalista internacional, ha concedido ventajas y beneficios a quienes llevan décadas clamando por la secesión de varias regiones españolas (sin importarle la sangre de las víctimas del terrorismo), ha convertido un país moralmente sano en un burdel marginal a donde acuden degenerados y desaprensivos de todo el mundo para saciar sus bajos instintos, ha convertido el asesinato de seres humanos inocentes en un derecho, ha reinterpretado la Historia de España como le ha venido en gana, ha sido cómplice de los banqueros cuando muchas familias y otras personas se han quedado desahuciadas y sin nada, ha eliminado de los jóvenes la idea de aspirar a una Patria fuerte, justa y libre…
Por desgracia algo me dejaré, porque la lista de traiciones a España y a los españoles del régimen constitucional es muy larga. Y, también por desgracia, hay quien sigue sin ver el problema porque Mariano Rajoy o Alfredo Pérez Rubalcaba no han aparecido en la televisión acusados de cometer un delito.

Hay tantas posibilidades de que una empresa confíe en un administrador que roba descaradamente como de que una institución educativa mantenga de profesor a un violador peligroso. Pero, sin embargo, los españoles siguen empeñados en mantener su apoyo a dos organizaciones que han actuado única y exclusivamente en beneficio de intereses privados y no del bien común de la sociedad española. Ya no es cuestión de tendencias políticas, sino que el problema es de vergüenza y de orgullo: los españoles son incapaces de sacar un poco de ambos para negar el voto a quienes han dedicado su estancia en las instituciones para lucrarse de por vida, ellos y los suyos, a costa de los demás. Por mucho que me desagraden, puedo comprender que los afiliados del Partido Popular o del Partido Socialista, con cargos en los partidos o en las instituciones, sigan apoyando electoralmente a sus dirigentes, ya que gracias a ellos han llegado a donde están; sin embargo, no puedo comprender por qué los desempleados, los defensores del derecho a la vida, los que aman la unidad y la diversidad de España, los que están hartos de la España en la que vivimos… siguen creyendo las mentiras de los que tienen antecedentes de sobra en materia de engaño y falsedad; o, peor aún, actuando como si padecieran un caso extremadamente grave de síndrome de Estocolmo.


Ahora los gobernantes buscan de nuevo el visto bueno de la sociedad en las urnas, porque saben que el poder lo seguirán teniendo pero necesitan de los votos porque queda muy “democrático”. Todo vuelven a ser promesas del paraíso neoliberal o socialdemócrata (según quien hable) en el que viviremos cuando ellos y su gente lleguen al Parlamento Europeo. Pero ya lo conocemos. Ese “paraíso”, entre otros, es con el que justifican la puesta en libertad de terroristas con las manos manchadas de sangre y con el que nos hacen pagar la crisis económica del capitalismo a costa del futuro de los jóvenes españoles. Y conmigo, desde luego, que no cuenten para legitimar ese repugnante modelo político, económico y social; porque, como dejó escrito Ramiro de Maeztu, “ese Estado de las democracias, pagador de electores y proveedor de empleos, no es sino barbarie, y hay que buscarle sucesor desde ahora”.

15 de abril de 2014

Entre cuatro (o seis) paredes



La vida se va entre estas cuatro paredes. Mi cuerpo joven algún día terminará de atrofiarse por el sedentarismo. A veces deseo pegarme un tiro. Pero me bebo la bilis y sigo viviendo.
Miro al techo. Miro al suelo. Miro a la izquierda: una pared con una reja me recuerda que sigo perteneciendo a este mundo. Miro al frente: una pared. Miro detrás de mí: otra pared. Miro a la derecha: otra vez más una pared, pero ésta con la puerta que me aísla del resto del mundo. En total, cuatro paredes (o seis si contamos al suelo y al techo) forman una barrera que nos divide al mundo y a mí. Somos enemigos irreconciliables y el desprecio que nos tenemos es mutuo.
Ya no recuerdo si acabé así por ser yo mismo o por no ser como ellos. Aunque eso importa ahora poco, por no decir nada. El orden de los factores no altera el resultado. ¿O quizá ser uno mismo y no ser uno de ellos formen las dos caras de la misma moneda?
No tenía más remedio que terminar así, aislado de los demás por cuatro (o seis) paredes. No pude ni quise ser uno de ellos. Y ahora ya es demasiado tarde para lamentar nada. Además, ¿eso de qué serviría? ¿Merece la pena rendirme y haber perdido varios años de mi vida? ¡No, eso nunca! ¡Nunca, nunca, nunca! ¡Si defender la Verdad y la Justicia es lo que me ha traído hasta aquí, no puedo renunciar a aquello en lo que creo!

Algunos libros y mis manos son mi única compañía. La mejor que he tenido en mi vida, todo hay que decirlo. Porque las personas acostumbran a defraudar.
Hay quien piensa que los ideales están por encima de las personas. Otros creen que las personas son más importantes que los ideales. Sinceramente, en mi vida me he encontrado con personas que no deberían valer nada y con ideas que valen mucho más que esas personas; y con personas que son mejores que la mayoría de las utopías, denominadas ideologías, con las que el hombre lleva queriendo sustituir a Dios desde hace siglos. Pero, por encima de la experiencia vital, está la certeza de que las ideas nacen por y para las personas. Lo mismo que sucede con los libros donde se plasman. Es increíble lo decepcionante que llega a ser el mundo real como para que las fantasías inventadas por el hombre lleguen a resultar mucho más gratificantes que las propias vivencias. Por eso Don Quijote es más famoso que Cervantes, el autor que le “dio” vida.

En cierto modo acabé aquí porque mi relación con el resto de semejantes nunca ha sido todo lo correcta que debería. Pero no he podido evitarlo. Y no pienso pedir perdón por no ser un imbécil obsesionado con la telebasura, el dinero y todos los ídolos ensalzados por este mundo hipócrita, criminal y repugnante.
Sí, muchas veces tengo miedo y me siento insignificante por estar solo en mitad de este mundo. Aprendí que no es lo mismo cantar la rebeldía y el sufrimiento que vivirlos. Pero que no esperen que ceda y me una a ellos. No sólo no debo arrepentirme por ser como he sido, sino que conozco muy bien cuál es el lugar que me han reservado. Y prefiero ser un don nadie en la tierra de los malditos que serlo en su farsante mundo.
Esta prisión en que se ha convertido mi vida sólo ha aumentado mi rechazo a ellos y a todo lo que representan.
Algún día espero saber por qué he tenido que pagar mis errores más caros que los demás. O por qué mis circunstancias no han podido ser otras. Se lo preguntaría a Dios, pero tiene la humana manía de no hacerme ningún caso. Y si no es eso, es que estoy tan ciego que no veo sus señales.

Algunas veces busco animarme pensando que no estoy tan solo, que tengo a esa gente que suele estar al lado de mi celda. En cierto modo, si no fuera por el trato tan indiferente que tenemos, podría considerar que son de mi familia. Pero no pueden serlo.
Si no se comparte algo fundamental e importante con una persona, ¿cómo se puede justificar cualquier relación mínimamente cercana con ella? Si estoy donde estoy no es precisamente por compartir algo valioso con ellos, sino todo lo contrario. ¡Es que ni siquiera compartimos la manera en la que estamos encerrados! Ellos disfrutan de una capacidad de movimiento muy superior a la mía gracias al apego que tienen al mundo que me ha condenado y a la devoción con que le sirven. Yo, en cambio, estoy separado de los demás incluso dentro de la prisión. Aunque parezca increíble, una puerta puede llegar a dividir más que cualquier muro.
Quiero pensar que el futuro será mejor. El problema es que, de tanto pensar en el futuro, no vivo en el presente. Y así, día tras día, mes tras mes, año tras año… he perdido un tiempo muy valioso que ya nunca podré vivir como se merece. Pero sé que padezco por una justa causa. Y esa causa es la que me ha marcado como a un leproso incluso entre quienes son de mi sangre. Ellos hubiesen preferido que fuera “uno más”, que sólo me preocupara de lo que le interesa a “todo el mundo”; es decir, que no fuera yo y que fuera una caricatura de mí mismo. Y encima el malo de todo esto soy yo por negarme a ser un desgraciado infeliz injertado en este mundo artificial, construido para deleite de un grupo de especuladores y usureros que obscenamente se lucran con nuestra miseria.


No sé cuando abandonaré esta situación. Pero no sirve olvidarlo todo y hacer como que aquí no ha pasado nada, eso es algo en lo que el mundo y yo estamos de acuerdo. Demasiado errores he cometido con esa mentalidad y no se me ocurrirá tropezar de nuevo con esa piedra en el que posiblemente sea el momento más importante de mi vida. Quiero que termine mi cautiverio. Tengo muchas cuentas pendientes que ajustar con el mundo exterior antes de acabar con él. Mientras tanto, seguiré preparándome para ese momento. Perderé más años de lo que me gustaría, pero ya no puedo volver atrás y, sinceramente, una vez perdidos varios termina dando igual perder otros cuantos más. Al fin y al cabo, más importante que vivir muchos años es cómo son vividos. Y estoy seguro de que si algunos supieran cómo quiero vivir los años que me quedan no se limitarían a encerrarme en una cárcel como a un criminal (nunca me darán la consideración de preso político), sino en un psiquiátrico.

14 de abril de 2014

Podemos y el sueño frustrado de Izquierda Unida



Podemos, la iniciativa política liderada por el profesor universitario y tertuliano Pablo Iglesias, ha comunicado que ya cuenta con las 15000 firmas necesarias para presentar su candidatura en las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo. Además, también se ha hecho público el programa con el que piensan concurrir a la cita electoral.
Ahora queda por ver si las propuestas del 15-M llevadas al ámbito electoral pueden conseguir un apoyo amplio.
Precisamente fue Izquierda Unida quien trató primero de captar para sus filas a los “indignados” surgidos del movimiento 15-M en 2011. Lo que originalmente se presentaba como una propuesta de rebeldía y oposición política al bipartidismo gobernante en España terminó confirmándose como otro capítulo más de la habilidad de la izquierda para apoderarse de las protestas sociales. Pero, a pesar de los guiños de Izquierda Unida a los “indignados”, sólo consiguieron que Cayo Lara fuera increpado por alguno de esos grupos y el apoyo de algunos activistas que ya pertenecían a sus filas.
A pesar de su presencia en las instituciones, Izquierda Unida no terminaba de contentar a muchos de los que podrían considerarse sociológicamente como sus votantes. En medio de ese descontento entre las filas de la izquierda apareció Pablo Iglesias, que se convirtió en tertuliano habitual de muchos programas de actualidad política a nivel nacional.

Es vox populi que Pablo Iglesias ha colaborado con Izquierda Unida en algunas ocasiones. Y no hubiera sido nada extraño que a un joven profesor universitario con buen manejo ante las cámaras le situaran en un cargo relevante en Izquierda Unida en aras de renovar sus cuadros dirigentes. Pero ahí Pablo Iglesias sólo hubiera sido uno más y sus propuestas hubieran tenido que superar una serie de trabas para ser las principales de la coalición. En cambio, con Podemos se ha convertido en la principal figura gracias a su presencia en la televisión y ha arrastrado a mucha gente tras él. Lo que no logró el 15-M por carecer de un representante con apoyo a su alrededor sí lo ha logrado Podemos con algo tan básico en la política como un líder.
El discurso de Pablo Iglesias es una suma del ideario neosesentayochesco del 15-M y el retromarxismo. Los elogios al “pueblo” y a la “ciudadanía”, a lo que siempre han sido las masas, no son precisamente escasos en su discurso; y algo similar puede decirse sobre su culto a la “democracia” y a todo lo relacionado con la misma.
No obstante, una novedad sí encontramos en Pablo Iglesias: no le da miedo utilizar el término “patriotismo”. Me llamó la atención que dijera que defender los servicios públicos era patriotismo cuando toda la gente de su ámbito ideológico lleva décadas diciendo que la patria es un invento y contribuyendo a fomentar la división de la sociedad entre izquierdas y derechas. Y ahora, ochenta años después de que el nacionalsindicalismo levantara en España la bandera que unía el patriotismo con la justicia social, algunos creen haber descubierto algo que otros llevan ya varias décadas reivindicando.

¿Pero a qué puede deberse el éxito aparente de Podemos?
En principio, no abandera ninguna propuesta novedosa en comparación con el discurso habitual de la izquierda durante los últimos años. También tienen la manía de no utilizar la palabra “España” y de sustituirla por “Estado”; además de su visto bueno al separatismo, al aborto libre, a la inmigración sin control y a perseguir a través de las instituciones a quienes consideran sus antagonistas ideológicos.
Me atrevería a decir que al tirón mediático de Pablo Iglesias habría que añadir que no tiene estructura de partido (se organiza en lo que llaman “círculos”) y la importancia que le han concedido a las redes sociales para difundir su mensaje. Más de una vez he escuchado que las estructuras partidistas son algo que ya no atraen a los militantes políticos y esto es algo que en Podemos han tratado de renovar. Igualmente, también se ha dicho que la revolución no será tuiteada pero no hay duda de que Twitter podría marcar (para bien o para mal) el devenir de un hipotético movimiento revolucionario.
Izquierda Unida tiene presencia en las instituciones y eso le garantizará durante varios años una cierta cantidad de militantes y varios miles de votos. Pero, en estos momentos, no tiene ningún candidato que ofrezca nada especialmente novedoso o que resulte interesante a los que no forman parte de sus filas.
En cambio, Pablo Iglesias no ofrece ningún discurso que rompa radicalmente con lo que ha sido la izquierda de este país durante las últimas décadas (incluso también comparte la tendencia a “tontear” con el entorno ideológico de la banda terrorista ETA) pero su imagen de profesor universitario joven y con buena oratoria ayuda a llegar mejor a las masas. Pero Podemos, siendo una organización recién formada, todavía carece de una red clientelar y de votantes con la que sí cuenta Izquierda Unida y, ahora mismo, depende más que nunca de la presencia de Pablo Iglesias.

El culto a la democracia, a las urnas y a las masas, entre otros aspectos, quiso borrar de la política a los dirigentes carismáticos y seguidos por varios hombres en torno a su proyecto. Pero la experiencia ha demostrado que, en la sociedad actual, presentar un candidato que resulte agradable al gran público de las televisiones y los portales de internet es imprescindible si se carece de una red clientelar y de votantes.

Por eso, por mucho discurso marxista que se lleve y por mucho que se adule a las masas, al final la política termina reducida a lo básico e imprescindible: una minoría dirigente y una masa gobernada

http://www.hispaniainfo.es/web/2014/04/14/podemos-y-el-sueno-frustrado-de-izquierda-unida/

Este artículo fue publicado en el portal Hispaniainfo el 14 de abril de 2014

12 de abril de 2014

Las incomprensibles protestas de VOX



Critican desde VOX, sobre todo por medio de Santiago Abascal, las dificultades por las que tienen que pasar los nuevos partidos políticos que desean presentar su candidatura en los próximos comicios electorales al Parlamento Europeo. Sin ir más lejos, hoy La Gaceta recoge las siguientes palabras del secretario general de VOX: “Los grandes partidos pretenden reducir la competencia de las nuevas formaciones. De esta manera empobrecen el debate político y reducen la variedad”. Pero el problema es mucho mayor de lo que a simple vista creen estos rebotados del Partido Popular.
La actual legislación electoral exige que los partidos políticos sin representación parlamentaria presenten 15000 firmas de ciudadanos con derecho a voto o 50 avales de cargos públicos como requisito indispensable para presentar una candidatura en las elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo. Pero esto no es nada nuevo: ya en las elecciones generales de 2011 muchas organizaciones políticas no pudieron presentar su candidatura por las dificultades añadidas en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG). Sólo que, en aquel entonces, Santiago Abascal y otros muchos de los que le siguen se encontraban cómodamente en el Partido Popular y no tenían que competir en enorme desventaja con quienes ya tienen asegurada su continuidad en las instituciones.

Las protestas de VOX sobre las injustas leyes electorales tienen su parte de razón. Si tan marginales e insignificantes consideran algunos a los partidos minoritarios para justificar las trabas legales, ¿a qué temen el Partido Popular y el Partido Socialista para desechar una oportunidad de demostrar lo “demócratas” que son y cómo el régimen político actual concede libertades incluso a quienes se le oponen?
Pero hay algo de lo que VOX y sus dirigentes no pueden quejarse: la difusión de sus propuestas en los medios. La Gaceta, en la misma noticia que publica hoy las protestas de Santiago Abascal, también informa sobre los puntos de recogida de firmas de VOX en toda España, una publicidad gratuita y que llega a muchas personas y de la que no gozan otras formaciones políticas. Por otra parte, VOX puede reprochar que desde algunos medios informativos se haya ocultado su actividad y sus declaraciones (algo que otros sufrimos siempre), pero por ahora no se han visto grandes intentos de desprestigiarles de cara a las elecciones (algo que con otros sí sucede).
Sin ir más lejos, ayer ABC publicaba una presunta relación entre el escándalo del dinero público que afecta al Partido Socialista y al sindicato Unión General de Trabajadores en Andalucía con el partido político Alternativa Española. En la misma noticia, el término “ultraderecha”, la condición de “herederos” de Fuerza Nueva y los vínculos familiares de su secretario Rafael López Diéguez con Blas Piñar aparecían insistentemente en una noticia que aseguraba que un antiguo concejal socialista y empresario había donado dinero saqueado de los fondos públicos a Alternativa Española con el fin de que esta formación “robara” votos al Partido Popular. La reacción de Alternativa Española no se hizo esperar y ya han anunciado acciones legales, pero el daño está hecho. ¿Es casualidad que una noticia así aparezca en un medio de difusión nacional a poco más de un mes para las elecciones al Parlamento Europeo? No lo creo.

Sorprendentemente, La Gaceta ha rebajado sus niveles de “peperismo” y no ha dejado de publicar noticias sobre VOX y Alternativa Española (y la coalición que ésta ha impulsado, junto con el Partido Familia y Vida y con la Comunión Tradicionalista Carlista, con el nombre de Impulso Social). Yo mismo pensé que dejarían de contar con López Diéguez cuando llegara la etapa pre-electoral y tras haber conseguido fidelizar como audiencia a los “ultras” que éste atrajera. Pero, por alguna razón, el grupo Intereconomía rechaza por ahora “mojarse” en exceso apoyando al actual Gobierno.

Por eso, viendo el buen trato que se les brinda desde algún medio (en contraste con el nulo caso y el desprecio que otros recibimos desde todos), resultan incomprensibles las declaraciones de alguien que a día de hoy sigue ocupando el cargo que obtuvo gracias al dedo de Esperanza Aguirre. Porque no sólo es La Gaceta. En Twitter están publicadas algunas fotos de la intervención que tuvo en TeleMadrid su número 2 en las elecciones al Parlamento Europeo, Iván Espinosa (el indeseable que dijo que “los que ayer cantaban el Cara al Sol hoy son de ETA”).
¿Puede quejarse VOX del trato recibido de cara a las elecciones al Parlamento Europeo? Es evidente que no. Para ser un partido recién creado, creo que ha tenido mucho más protagonismo mediático que la inmensa mayoría de las formaciones extraparlamentarias más antiguas y me atrevería a decir que tanto espacio en los grandes medios como Ciudadanos o Unión, Progreso y Democracia, que son partidos con más recorrido y presencia en las instituciones.


Sobre VOX he leído muchas opiniones distintas, desde que van a regenerar España hasta que obtendrán menos votos que Impulso Social o que no llegarán a las próximas elecciones de 2015. Y, sinceramente, no me atrevo a hacer ningún pronóstico. Pero sí sé que no han sufrido ni el hostigamiento mediático ni el desprecio que sí sufrimos los que formamos parte de organizaciones que aspiran a mucho más que a reemplazar en sus poltronas a los que hoy gobiernan. Porque todas estas declaraciones de “demócratas disidentes” sobre lo injustas que les parecen las leyes electorales desaparecerán si algún día alcanzan un escaño en el Congreso de los Diputados y no vuelven a verse obligados a hacer trabajo en la calle para que los españoles sepan que existen. Tiempo al tiempo.

http://www.hispaniainfo.es/web/2014/04/12/las-incomprensibles-protestas-de-vox/

http://tradiciondigital.es/2014/04/15/las-incomprensibles-protestas-de-vox/
Este artículo fue publicado en el portal Hispaniainfo el 12 de abril de 2014 y en el portal Tradición Digital el 15 de abril de 2014