29 de septiembre de 2014

La rebelión de los obispos



Hace unos días nos sorprendió la carta publicada por el obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, ante la decisión del Gobierno de dar marcha atrás en su anunciada reforma de la Ley del Aborto. Y digo que nos sorprendió porque, desgraciadamente, en los últimos años la Conferencia Episcopal no se ha pronunciado de una manera tan tajante como debería en varios asuntos que incumben al gobierno de los españoles y a la participación de éstos en la política; no obstante, en apoyo a Juan Antonio Reig Pla sí debe reconocerse que ha sido de los obispos más “políticamente incorrectos” de los últimos años. Su carta ya ha sido muy comentada y debatida en los últimos tres días y sólo es suficiente recordar un par de párrafos:
-          Ha llegado el momento de decir, con voz sosegada pero clara, que el Partido Popular es liberal, informado ideológicamente por el feminismo radical y la ideología de género, e “infectado”, como el resto de los partidos políticos y sindicatos mayoritarios, por el lobby LGBTQ; siervos todos, a su vez, de instituciones internacionales (públicas y privadas) para la promoción de la llamada “gobernanza global” al servicio del imperialismo transnacional neocapitalista, que ha presionado fuerte para que España no sea ejemplo para Iberoamérica y para Europa de lo que ellos consideran un “retroceso” inadmisible en materia abortista”.
-          El Partido Popular con esta decisión, se suma al resto de los partidos políticos que, además de promover el aborto, lo consideran un derecho de la mujer: una diabólica síntesis de individualismo liberal y marxismo. Dicho de otra manera, a fecha de hoy ‒ y sin juzgar a las personas ‒, los partidos políticos mayoritarios se han constituido en verdaderas “estructuras de pecado””.

Hoy se ha sumado el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla. En otra carta, expone cuestiones como las siguientes:
-          Los hechos demuestran que la supuesta “izquierda” es la que termina marcando el camino a la supuesta “derecha”. Cada vez existen menos diferencias ideológicas reales entre los partidos políticos, dado que han asumido todos ellos los valores del neocapitalismo, el relativismo y la ideología de género. Alguien dijo que el pensamiento políticamente correcto de nuestros días, se caracteriza por ser teóricamente marxista, prácticamente liberal, y psicológicamente freudiano”.
-          ¿Qué tipo de presencia deben de tener los católicos en la vida política? ¿Es coherente que los católicos se integren en partidos políticos que acogen en sus programas propuestas diametralmente contrarias a los valores evangélicos? ¿Pueden los católicos votar a partidos políticos que están en esta situación, basándose en el principio del “mal menor”? El tiempo ha demostrado que por el camino del “mal menor” se termina llegando al “mal mayor”. La opción del “mal menor” solo puede ser acogida por un cristiano de forma circunstancial y transitoria; sin caer en la tentación de hacer de ella su “santo y seña””.
-          Los creyentes tienen un serio problema: en el arco parlamentario actual no existe ningún partido de ámbito estatal capaz de representar al voto católico. Para decirlo claramente: un católico que aspire a ser fiel a los principios de la Doctrina Social Católica, no puede votar en coherencia a los partidos políticos de ámbito nacional presentes en el actual Congreso de Diputados”.

De estas cartas sacamos dos conclusiones: el mundo moderno (ya sea en su vertiente liberal o en la marxista) es un cáncer para el hombre y los católicos deben ser consecuentes con lo que dicen defender mientras participan en la política. No sólo son incongruentes los católicos que votan al Partido Popular, aun sabiendo que es abortista, y que se declaran partidarios del liberalismo y de los recortes sociales que hacen pagar la crisis a los sectores más desfavorecidos; tampoco son católicos consecuentes aquellos que apoyan los programas políticos del Partido Socialista e incluso de Izquierda Unida y Podemos, no teniendo reparos en declararse partidarios del aborto y del gaymonio.

Todo esto ha estallado ahora por la indignación que sienten algunos al comprobar que el “mal menor” ni siquiera va a tomarse la molestia de maquillar la legislación abortista, sustituyendo lo de “derecho” por “conducta despenalizada en determinados casos”.
En el caso de la autodenominada “sociedad civil”, dudo que pase de una rabieta (es lo que tiene entonar lemas como “Un aborto más, un voto menos”, que al final terminan negociando su apoyo a un partido en concreto); lo de los obispos, en cambio, sí podría suponer el comienzo de algo más serio, de una nueva etapa donde la Conferencia Episcopal deje de ser un aliado del Partido Popular (al estilo de los sindicatos mayoritarios con el Partido Socialista) pero para eso tienen que estar dispuestos a cambiar y no permitir cosas como la presencia de dos abortistas confesos, María Dolores de Cospedal y Emiliano García-Page, junto al Arzobispo Primado de España.

Es pronto para saber si esta “rebelión” de Reig Pla y Munilla va a quedarse en un conato o significará el comienzo de una etapa donde los católicos sean consecuentes y participen en la actividad política sin tener que taparse la nariz y sin justificar lo injustificable. Todo queda en manos de los obispos y de los católicos españoles; en su mano está decidir entre seguir colaborando con la prostituta de Babilonia que encarna la democracia liberal o escoger el desprecio con el que el mundo moderno condena a quienes nos salimos del guión de lo “políticamente correcto”.

http://www.hispaniainfo.es/web/2014/09/28/la-rebelion-de-los-obispos/

http://desdemicampanario.blogspot.com.es/2014/09/gabriel-garcia-hernandez-la-rebelion-de.html


Este artículo fue publicado en el portal Hispaniainfo el 28 de septiembre de 2014 y en la bitácora Desde mi campanario el 29 de septiembre de 2014

25 de septiembre de 2014

Rajoy nos mintió



Cuando todos pensábamos que el Gobierno aprobaría la reforma de la Ley del Aborto en vísperas de las próximas elecciones generales con el objetivo de sumar votos, nos encontramos con el anuncio de que la reforma promovida por Gallardón seguirá el mismo camino que los niños asesinados en el vientre de sus madres.
Que nadie se equivoque: la reforma del Partido Popular era sólo eso, una reforma que camuflaría el aborto libre; a pesar de las críticas de las feministas y de la izquierda, que sólo estaban satisfechas si la ley hablaba expresamente del aborto como “derecho”.
El objetivo de la reforma de Gallardón era volver a los malabares jurídicos del Tribunal Constitucional, que considera el derecho a la vida como un derecho fundamental siempre y cuando no se den una serie de circunstancias (malformaciones del feto, peligro para la vida de la mujer y posibles problemas psicológicos). Esos malabares jurídicos, inexplicablemente, eran considerados como un “avance” por las principales organizaciones provida, como es el caso de HazteOírDerecho a Vivir y el Foro de la Familia. Tendrán que explicarnos a algunos qué tiene de avance volver a la situación de 1985.

No acudí a la última manifestación provida en Madrid y tampoco estuve anoche en las protestas frente a la sede “pepera” de la calle Génova. Puede que haya obrado mal, no lo sé; porque el derecho a la vida de los no nacidos depende de quien sí hemos tenido la fortuna de nacer. Pero sí he visto por las redes sociales cómo esos dirigentes de las organizaciones provida hablaban ante los medios más como votantes molestos con Rajoy que como defensores del derecho a la vida. A lo mejor soy un ingenuo, ¿pero no hubiera sido más adecuado decir “Señor Rajoy, muchos españoles queremos la derogación del aborto por ser un crimen y le pedimos a su Gobierno, con una mayoría absoluta histórica en el Congreso, que derogue ya esa ley criminal” que soltar “Señor Rajoy, que sepa que no le vamos a votar en las próximas elecciones por habernos mentido”?
Ahora mismo me acuerdo de la concentración provida que tuvo lugar en Madrid hace un par de años. Unos pocos nos pusimos a repartir panfletos firmados por las asociaciones El Municipio Toledo y Poesía que promete. Recibimos todo tipo de críticas y el “¡Fascista!” de rigor. Pero, sobre todo, recuerdo a un gilipollas (porque no hay otra manera de definirlo) que nos acusó a los falangistas de robarle votos al Partido Popular y de permitir que ganasen los socialistas y de que éstos implantasen el aborto libre (entre otras lindezas, como la de calificarnos como “inútiles”, a los falangistas y a otros partidos que no aceptan cesiones en el derecho a la vida, por no obtener representación institucional). Cuento esta anécdota porque, además de la buena gente indignada con el crimen del aborto, no nos equivocaríamos si decimos que el “provida” típico es del estilo de aquel tipejo que justificaba el “mal menor” del Partido Popular y que ahora será de los que acuse a Rajoy y al Gobierno de haberle mentido.

La lucha provida no puede ser monopolizada por nadie, es demasiado importante como para que caiga en manos partidistas. Ni las Falanges, ni Alternativa Española, ni esa izquierda cristiana que escandaliza a algunos por ser provida (Solidaridad y Autogestión Internacionalista), ni VOX (que, por ahora, dice estar en contra de todo tipo de abortos; si es así, bienvenido sea), ni los tradicionalistas… pido disculpas por si me olvido de alguien, pero está claro que hay movimientos y partidos que defienden el derecho a la vida en todos los casos y que nunca han pretendido monopolizarlo en su interés. Entonces, ¿por qué HazteOírDerecho a Vivir y el Foro de la Familia se erigen, al mismo tiempo, en los principales dirigentes de la lucha provida y hablan como votantes del Partido Popular? ¿No han pensado en que el éxito de sus manifestaciones se debe a todo tipo de personas, cada cual de su padre y de su madre ideológicamente hablando, y que ha sido con el Partido Popular en el Gobierno precisamente cuando ha empezado a disminuir la asistencia? Si fueran inteligentes y honestos, separarían radicalmente la reivindicación provida de las ofertas de voto al Partido Popular; más que nada, porque no tienen ningún derecho a ofrecer a nadie el voto de las personas que acuden a sus actos, siendo su única (e importantísima) obligación la de exigir la derogación del aborto a todo Gobierno que mantenga ese crimen como un “derecho”.

Mariano Rajoy nos ha mentido a todos los españoles. A unos les hizo creer (o, más bien, ellos quisieron creer) que iba a quitar la Ley del Aborto, otros pensaron que iba a reformarla para que hubiese menos y con eso se conformaban, y otros creíamos que apuraría la legislatura para maquillar la legislación como gancho electoral que le garantizara votos tras el descontento social por el rumbo de la economía. Al final, todos nos equivocamos: la Ley del Aborto seguirá como hasta ahora. En un mundo justo, de todo esto tendrían que dar explicaciones tanto el Gobierno como las asociaciones provida… ¡incluso la Conferencia Episcopal! Pero ese conato de “rebelión cívica” contra Rajoy que empieza a promover HazteOír durará hasta que asome la coleta de Pablo Iglesias o la siniestra jeta de Juan Carlos Monedero por el horizonte.


http://desdemicampanario.blogspot.com.es/2014/09/gabriel-garcia-hernandez-rajoy-nos.html

http://www.hispaniainfo.es/web/2014/09/25/rajoy-nos-mintio/

Este artículo fue publicado en la bitácora Desde mi campanario el 24 de septiembre de 2014 y en el portal Hispaniainfo el 25 de septiembre de 2014

23 de septiembre de 2014

"La educación en el Estado Nacional Sindicalista", conferencia de Jorge Garrido el 27 de septiembre



Los problemas del sistema educativo español no son algo nuevo ni empezaron con los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy. El sistema educativo no puede ser ni un negocio del que se lucren las empresas privadas (como quiere la derecha), ni un aula de adoctrinamiento al servicio de quienes pretenden destruir nuestra nación con el dinero público de todos (como quieren la izquierda y los separatistas). El principal objetivo de la Educación tiene que ser el de formar personas y españoles al servicio de España y de sus semejantes.
Contra el modelo de “libertad educativa” que tanto defiende la derecha y que esconde una repugnante división de los jóvenes según el nivel económico de sus familias, los falangistas no oponemos una simple queja sino que proponemos un sistema educativo único y que agrupe a todos los jóvenes independientemente de sus circunstancias familiares.
Contra el adoctrinamiento de los separatistas y de la izquierda más nostálgica, los falangistas defendemos un sistema educativo que eduque en los valores comunes que todos los españoles deberíamos compartir para alcanzar esa España fuerte, justa y libre con la que soñamos, regida por la ley natural y el bien común.

La Delegación Nacional de Juventud de Falange Española de las JONS os anima a acudir a la conferencia de Jorge Garrido que tendrá lugar este sábado 27 de septiembre en Madrid. Ya sea como estudiantes, como profesores o como padres, las reformas educativas y los planes de estudio de los gobiernos de turno van a afectarnos a todos y es más urgente que nunca saber que existen, más que alternativas, soluciones a los problemas que han creado los gobernantes y los “expertos” en Educación.

21 de septiembre de 2014

Una valoración positiva de Sucker Punch



Vivimos en una época sin imaginación y buena prueba de ello es que la industria del cine se está viendo obligada a reconstruir los clásicos o las películas que tuvieron un gran éxito hace muchos años y que ahora, con mejores efectos especiales, pueden ofrecer un mayor entretenimiento a los espectadores. Puede discutirse si esa pérdida de creatividad es sólo un síntoma de la sociedad de consumo, incapaz de ofrecer algo nuevo al mundo porque la creatividad del hombre haya podido alcanzar su máximo nivel, o un problema más serio y relacionado con esa decadencia de Occidente de la que se lleva hablando tanto tiempo y que nunca termina de tocar fondo. Pero la realidad es que los remakes son algo habitual en las carteleras desde hace varios años y creo que van a estar durante mucho tiempo con nosotros, hasta que los guionistas y directores se queden sin grandes películas que destruir (su última gran “hazaña” en ese aspecto, por ahora, ha sido convertir el interesante escepticismo sobre el ser humano de Charlton Heston en El planeta de los simios en una nueva saga que sólo es un producto para entretener y cuyo único tema intelectual, muy cogido por los pelos, sería la licitud de experimentar con animales en la investigación científica).

En medio de la falta de imaginación que se ha instalado en nuestro mundo, se agradece una película como Sucker Punch. El argumento, de entrada, es de lo más original que he visto en muchísimo tiempo: una chica, tras morir su madre y asesinar accidentalmente a su hermana por culpa de su padrastro, es ingresada por éste en un manicomio, donde le practicarán una lobotomía; mientras llega ese momento, la chica crea en su imaginación una realidad alternativa donde verá al manicomio como un burdel y tratará de reunir varios objetos para escapar.
Zack Snyder, el director, nos ofrece una película donde la realidad y la ficción se mezclan hasta el exceso y ahí radica el encanto (porque los excesos, a veces, pueden ser geniales). Sin embargo, los críticos en su día no pensaron igual y la mezcla de manicomio, burdel y peleas fue condenada tajantemente.
También le acusaron de un cierto “machismo” por el hecho de que las jóvenes actrices aparecieran con una ropa muy provocativa. Quizá esos críticos prefieran una película donde las protagonistas luchen ataviadas con un burka o con una falda tan larga que haga imposible de creer que pueden patear a alguien con algo tan incómodo puesto. Pero quienes hemos crecido viendo a Mila Jovovich matar zombies a patadas en Resident Evil estamos convencidos de que la protagonista de cualquier película le sobra la ropa de rodilla para abajo si quiere salir con vida.

El punto fuerte de Sucker Punch es su banda sonora, sobre todo la canción Where is my mind? (¿Dónde está mi mente?) que interpreta la actriz principal, Emily Browning; una nueva versión del tema del grupo Pixies que ya sonó en la escena final de El Club de la Lucha. La música introduce a la protagonista desde la realidad alternativa del burdel a las peleas (una realidad alternativa dentro de la realidad alternativa) y, antes de llegar a esa parte, sirve como una gran introducción en el principio de la película. Si las bandas sonoras son importantes en todas las películas, en ésta es imprescindible para entenderla.


Sinceramente, no veo el fracaso de Zack Snyder por ningún lado en lo que a esta película se refiere. El único pero que se le puede reprochar es el de caer en lo políticamente correcto cuando, al comenzar la realidad alternativa, es un cura quien lleva a la protagonista al burdel (una metáfora del padrastro que, en la vida real, la ingresaba en el manicomio para quedarse él con una herencia). Por lo demás, ofrece un producto entretenido, original y que reivindica (aunque dudo que esa fuera la intención del director) el poder de la imaginación, lo que diferencia al hombre del resto de criaturas vivas, frente a la sociedad gris y sin ideas propias.

19 de septiembre de 2014

Escocia sigue siendo del Reino Unido



Las estadísticas de la consulta independentista de Escocia dan estos resultados: 2.001.926 han votado a favor del “No” (el 55,3 % del electorado) y 1.617.989 han votado a favor del “Sí” (el 44,7 % del electorado); siendo la participación del 84,48 % de un total de 4283392 personas.

Sinceramente, me alegro mucho de que Escocia siga formando parte del Reino Unido y no sólo porque su independencia hubiera sido un argumento con el que los separatistas periféricos habrían exigido con más insistencia una consulta igual aquí. A pesar de la poca simpatía que siento por lo anglosajón (tanto Reino Unido como Estados Unidos contribuyeron a destruir la España imperial y la Hispanidad), lo cierto es que el Reino Unido ha conservado hasta hace poco su vocación imperial (y una buena prueba de ello es, por desgracia, la ocupación que mantienen en Gibraltar e Irlanda del Norte) y eso me resulta preferible al nacionalismo folklórico y económico con el que han querido vender la secesión de Escocia.

No me gusta recurrir a los textos del pasado, pero recomiendo releer ahora el último párrafo del conocido artículo “La gaita y la lira”: “Así, pues, no veamos en la patria el arroyo y el césped, la canción y la gaita; veamos un destino, una empresa. La patria es aquello que, en el mundo, configuró una empresa colectiva. Sin empresa no hay patria; sin la presencia de la fe en un destino común, todo se disuelve en comarcas nativas, en sabores y colores locales. Calla la lira y suena la gaita. Ya no hay razón –si no es, por ejemplo, de subalterna condición económica– para que cada valle siga unido al vecino. Enmudecen los números de los imperios –geometría y arquitectura– para que silben su llamada los genios de la disgregación, que se esconden bajo los hongos de cada aldea”.
Si sustituimos “gaita” por Escocia (la metáfora, en este caso, viene como anillo al dedo) y “lira” por Reino Unido, creo que se comprenderá por qué prefiero el patriotismo británico al nacionalismo escocés. Además de que Reino Unido ha tenido una decidida política internacional (con tendencias a la piratería y centrada en la cuestión económica, eso es algo que tampoco olvido), los argumentos de los escoceses basados en una hipotética mejor situación económica y adornados con los bailes y los trajes típicos me ha recordado muchísimo a la propaganda de los separatistas periféricos en España (es habitual que los separatistas aquí recurran a la sardana o a los hombres cortando troncos para justificar que no son españoles, sólo hay que ver los actos folklóricos del Partido Nacionalista Vasco en el Aberri Eguna).

No entonaré el God sabe the queen ni daré vivas a una larga vida del Imperio Británico. Y seguiré deseando que los piratas salgan de Gibraltar y de Irlanda del Norte. Pero hoy me alegro de que siga existiendo uno de los pocos vestigios imperiales que sobrevive en el mundo, aunque sus gobernantes no hayan aprendido de la torpeza de dejar convocar una consulta secesionista y ahora anuncien que concederán más autonomía a Escocia. Esto, por una parte, es un buen ejemplo de cómo las reivindicaciones separatistas que sufrimos aquí apenas son conocidas en el extranjero a pesar de los grandes medios de comunicación; porque, de saber en el Reino Unido a lo que se llega cuando se concede autonomía a quien desea la secesión, dudo que fueran tan estúpidos como para concedérsela.


http://www.hispaniainfo.es/web/2014/09/19/escocia-sigue-siendo-del-reino-unido/

http://desdemicampanario.blogspot.com.es/2014/09/gabriel-garcia-hernandez-escocia-sigue.html

Este artículo fue publicado en el portal Hispaniainfo el 19 de septiembre de 2014 y en la bitácora Desde mi campanario el 20 de septiembre de 2014

14 de septiembre de 2014

¿Posible pacto entre Rajoy y Mas?



Los que me conocen saben que no soy muy aficionado a hablar bien de los políticos del régimen constitucional. Pero hoy sí voy a valorar de manera positiva (insisto: valorar y no elogiar desmesuradamente) las palabras de Albert Rivera, en una entrevista publicada por Libertad Digital, sobre el posible el fin pactado de la consulta del 9 de noviembre: “Hay un pacto no escrito Rajoy-Mas: Mas podía aprobar la Ley de Consultas, hacer el decreto de convocatoria con la Ley vigente y el Gobierno esperará unos días para recurrir. De esta manera Mas no incumple la legalidad. Les deja en buena posición a los dos: Rajoy es quien impide la consulta y Mas quien ha intentado llevarla a cabo”.
Y esa sospecha la comparto, como ya escribí hace poco más de un mes: “¿A qué juega Mariano Rajoy? Me temo que su idea es sacarse de la chistera un reclamo electoral de cara a las elecciones del 2015. Con el escándalo del dinero oculto de la familia Pujol y el inexistente apoyo internacional con el que cuentan para su “causa”, al entorno de Artur Mas sólo le queda la posibilidad de sacar una buena “tajada” al Gobierno de España (algo que va en la línea de lo que el Partido Popular entiende por “defender la unidad de España”). Además de ser unos pésimos gestores y gobernantes, los dirigentes catalanistas comparten con los políticos del bipartidismo el mismo gusto por las cuentas bancarias en Suiza y Andorra. Y ante el hipotético aislamiento internacional que sufrirían en caso de que se produjera una todavía mayor hipotética secesión, el único “triunfo” que puede presentar Artur Mas a su gente es el de una mayor autonomía que prepare el siguiente asalto dentro de cuarenta o cincuenta años. Y estoy convencido de que Rajoy y el Partido Popular concederán una mayor autonomía a la Generalitat si, a cambio, ésta sale con alguna excusa para no convocar el referéndum del 9 de noviembre. Ese “triunfo” de Mas también lo ofrecería Rajoy como otro “triunfo” a sus votantes. Por eso está dejando pasar tanto tiempo para reaccionar. La no celebración del referéndum le dará más votos si se frena en 2014 que si se hubiera frenado en 2012 o en 2013”.

La realidad es que el separatismo tiene muy claro a dónde va (sólo hay que leer la entrevista a Oriol Junqueras en El Mundo y sus empeño en saltarse la ley si así se vota el 9 de noviembre) pero ahora mismo no cuenta con un gran respaldo a nivel internacional. Fuera de nuestras fronteras, su mayor representante es Pep Guardiola y eso lo dice todo: de no ser por un personaje mediático del deporte más popular del mundo, los extranjeros verían al separatismo como una rabieta provinciana. Más aún, ni en la propia Cataluña cuenta con un apoyo tan mayoritario como para justificar una secesión (y eso a pesar de que la manipulación histórica y educativa que llevan practicando desde hace décadas con el visto bueno de los gobiernos estatales les ha facilitado mucho el trabajo).
Podrá parecer temerario, pero así es como lo veo: Artur Mas hizo una gira internacional de la que no sacó ningún apoyo. Los que dirigen el mundo, ya sea en la política o en la economía, tienen por patria al dinero y éste, si acaso, la única bandera con la que puede emocionarse es con la de algún paraíso fiscal; y si a estos personajes se les pregunta por la situación de conflicto que vive Cataluña dirán, como así han hecho, que es un asunto interno de los españoles. Mientras tanto, la dejación de funciones del Estado en las Comunidades Autónomas sigue permitiendo que el problema crezca y, aunque la virulencia separatista se pudiera reducir con ese posible pacto entre Rajoy y Mas, hay que estar seguros de que volverá, tarde o temprano. De seguir las cosas como hasta ahora, el Gobierno creerá tener la situación bajo control al tiempo que el separatismo avanza en su implantación gracias a las cesiones del Estado. Todo cambiaría si España tuviera un Gobierno decidido a salir del euro o a negar que los Estados Unidos tuvieran bases militares en nuestro territorio; de darse ese caso, no sería sorprendente que los separatistas, de pronto, aparecieran con arsenales de armas desconocidos hasta entonces y dispuestos a una secesión violenta y que ésta contara con el apoyo internacional de quienes hoy consideran al separatismo como un problema interno de España.


¿Significa todo lo que he dicho que debe garantizarse la permanencia del status quo actual para impedir la ruptura de España? ¡Por supuesto que no! A la larga el problema separatista será todavía mayor si no se soluciona cuando aún estamos a tiempo. Y no se puede solucionar con los pactos entre el Estado (que, al margen de quien lo gobierna, tiene la obvia obligación de garantizar su unidad territorial) y los separatistas. Sobre todo porque el separatismo ha sido un aliado fiel de quienes han estado gobernando España durante los últimos años. Nadie en su sano juicio esperaría nada bueno de los pactos que puedan salir entre dos grupos distintos de ladrones.

12 de septiembre de 2014

No más competencia autonómica en Educación



Lo que se vivió ayer en Barcelona no se debe en exclusiva a la abierta beligerancia del gobierno autonómico de Cataluña con el Gobierno de España. Para que tanta gente se haya echado a la calle ha sido necesaria, además de la tergiversación histórica, la cesión de la competencia educativa del Estado a las Comunidades Autónomas (con el agravante de que algunas han estado bajo el control de partidos claramente secesionistas). Por eso, si hay que señalar culpables de la actual situación de España, el problema separatista es una responsabilidad mayor por parte de los distintos gobiernos estatales que de los gobiernos autonómicos. Que los separatistas buscan la ruptura de España no es ninguna novedad y es algo consecuente con su discurso. En cambio, los gobiernos estatales siempre han justificado sus decisiones en el acatamiento a la Constitución y a las leyes y luego, a la hora de la verdad, todo eso se ha quedado en nada. Por eso llevamos meses escuchando decir a Artur Mas que piensan celebrar un referéndum y al Gobierno que eso no es posible; así, entre declaración y declaración, el problema sigue sin resolverse.
Ahora bien, en el hipotético caso de que el Gobierno haga uso de la Constitución, la no convocatoria del referéndum no acaba con el problema separatista. Ha sido la dejación del Estado quien ha dado impulso a los enemigos de España y la única solución pasa por arrebatarles la competencia educativa. El problema es que ningún gobierno estatal del régimen se atrevería hoy a hacer eso. Los separatistas forman, junto al bipartidismo, los pilares del régimen y las hipotéticas alternativas, sobre todo las de la izquierda, tampoco estarían muy por la labor de frenar los deseos secesionistas (lo más “unitario” que pueden defender es el federalismo y eso, en la práctica, sería entregar más poder al separatismo).

Sólo una nueva forma de hacer política puede solucionar el problema creado por los gobiernos constitucionales y los separatistas. La Educación debe volver a ser una competencia estatal pero no de este Estado constitucional, incapaz de negarles la ilegitimidad de sus propuestas, sino de un Estado que valore y defienda la unidad de España sin aceptar las diferencias como justificación para fomentar las desigualdades. Hablo, lógicamente, del Estado Nacional Sindicalista. Los falangistas defendemos las diferencias culturales entre las regiones de España, pero para unir en la diversidad y no para romper el proyecto histórico y político que debemos entregar a la próxima generación que nos releve.


Este artículo fue publicado en la pagina de Facebook de Juventudes Falangistas de Falange Española de las JONS el 13 de septiembre de 2014

4 de septiembre de 2014

Sobre VOX, UPyD y Ciudadanos



La irrupción de Podemos en la primera fila de la política española ha dejado bastante de lado los proyectos regeneradores del régimen constitucional, pero tanto VOX como el binomio Unión, Progreso y Democracia - Ciudadanos continúan con su objetivo de sustituir, a medio y largo plazo, al Partido Popular y al Partido Socialista como principales fuerzas políticas.

La hipótesis de la coalición entre las formaciones lideradas por Rosa Díez y Albert Rivera ha tomado fuerza desde que el eurodiputado de UPyD Francisco Sosa Wagner se pronunciara a favor de esa posibilidad; que, según los medios de comunicación, contaría con el apoyo de sus votantes y tendría unos buenos resultados. Por ahora se culpa a Rosa Díez de haber frenado ese proyecto, que de tomar fuerza supondría otro quebradero de cabeza para un PSOE ya muy debilitado por Izquierda Unida y Podemos.
Aunque no les gusten las etiquetas, ambos partidos se posicionarían en la izquierda por su apoyo al aborto y al gaymonio; diferenciándose del PSOE (y aún más de Podemos e IU) por su rechazo al separatismo y su defensa de la unidad nacional según lo establecido en la Constitución. Y, al no contar con el negro historial de corrupción que arrastran los socialistas, su proyecto en principio tendría que haber regenerado el sector político que el PSOE hubiera dejado huérfano. Pero los auges de Podemos e IU también han lastrado el crecimiento de UPyD y Ciudadanos, así que tendremos que quedarnos con la duda acerca de los resultados que hubiesen sacado en coalición como única alternativa de izquierda con opciones reales de quitar al PSOE de en medio.

En la derecha, VOX trabaja para atraer a los descontentos del PP. Al contrario que éste, en VOX defienden que la derecha tenga un discurso que abarque más allá de la economía y por eso es habitual oírles hablar de la unidad nacional (proponiendo algo tan “novedoso” como la derogación de las Comunidades Autónomas) o de una política antiterrorista de verdad. En resumen, VOX quiere lo que defiende la gran mayoría de los votantes del PP; y su gran problema, al margen de sus problemas internos, es que el votante conservador se siente muy a gusto votando a Rajoy, Cospedal y compañía y sólo necesita al Zapatero de turno (o a Pablo Iglesias) para justificar por qué introduce la papeleta con la gaviota en la urna a pesar de las muchas tomaduras de pelo sufridas.
Pero el poco futuro de VOX lo representa, sobre todo, la campaña de las pasadas elecciones al Parlamento Europeo. Si ya eran poco creíbles teniendo como candidato a Alejo Vidal-Quadras, otro rebotado del PP que salió de allí por perder su lugar en las listas electorales, menos aún lo eran cuando criticaban al bipartidismo y pedían la autofinanciación de los partidos con ese tipo como imagen. Quisieron captar el voto de los descontentos del PP con un político que calificaba de “correcta tirando a modesta” la remuneración de los europarlamentarios. El colmo fue cuando renunció a presidir VOX por no conseguir su cargo de eurodiputado y anunciar, hace poco, que se sumaría sin problemas a la coalición entre UPyD y Ciudadanos.


Por ahora, el futuro parece prometer más éxito a la regeneración de la izquierda que a VOX. Pero, al igual que sucede con los grandes partidos, sus resultados dependerán mucho de la irrupción de un hipotético “frente popular” que agrupe a Podemos, IU y otras organizaciones (algo que restaría muchísimos votos a la coalición entre UPyD y Ciudadanos y que volcaría el voto de los descontentos del PP a ese mismo partido por temor a la izquierda). Aunque la viabilidad de esa coalición ya es otra historia…

2 de septiembre de 2014

Y siguió el desmorone del Real Madrid



Por increíble que parezca, en dos semanas se ha destruido al Real Madrid campeón de Europa. A la salida prevista de di María (que por prevista no causó menos daño en el ambiente del equipo) se unió la incomprensible marcha de Xabi Alonso. Que un jugador de su nivel abandone el Real Madrid justo después de perder un título y habiendo empezado la temporada oficial es algo que, como aficionado, me molesta bastante; al igual que sus declaraciones elogiando a Guardiola (que nunca tuvo reparos en disfrazar de falsa humildad sus “palos” al madridismo) y diciendo que desea volver a ganar la Copa de Europa (¿es que esas mismas ganas no podía tenerlas en Madrid?).

Al menos el club ha tenido el acierto de contratar a otro delantero más, aunque sólo sea para suplir a Benzema. Viendo el rendimiento del franco-argelino, sería preferible que “Chicharito” Hernández dé la talla como delantero y termine arrebatando el puesto al hasta ahora titular; pero al menos la directiva se ha tomado la molestia de reforzar una posición debilitada por la marcha de Morata y la lesión de Jesé.
Lo he dicho bien: la directiva ha fichado. Lo normal sería que de las contrataciones se encargase el entrenador, que por algo es quien dirige al equipo y tendría que saber cuáles son las necesidades de éste. Pero desde la primera etapa del florentinato ni se ficha ni se dirige de la misma forma que en el resto de los equipos. Si no fuera por los trofeos y por ser el Real Madrid, las comparaciones con aquel cacique de Dimitri Piterman serían inevitables.

¿Y quiénes son los culpables de la situación que vive ahora mismo el Real Madrid?
Hay que señalar a tres: Casillas, Florentino Pérez y Carlo Ancelotti.
El capitanísimo apela enseguida al escudo y a lo importante que es el Real Madrid, pero su comportamiento demuestra lo contrario cuando, sabiendo que las polémicas en torno a su persona hacen daño al club, se empeña en seguir ocupando un puesto para el que ya no está capacitado. ¿Para qué se fichó a Keylor Navas, si se impone la dictadura personalista de Casillas en la portería del Real Madrid? No sólo va camino de cortar la progresión del nuevo portero, sino que hará más admirable a Diego López, injustamente expulsado para que el capitán que se cree por encima del club siga siendo titular.
El presidente, por su parte, sigue sin aprender de los errores que le llevaron a dimitir en 2006 y se empeña en dirigir el club como si fuera una empresa multinacional. El Real Madrid necesita contratar jugadores de fútbol con los que organizar un proyecto deportivo, no un negocio; y esto es algo que Florentino Pérez no comprende, porque está obsesionado con que el club genere dinero.
Antes de hablar del entrenador, es justo recordar que su trabajo (y más en el Real Madrid) no es fácil. El último entrenador que quiso crear un proyecto deportivo en el Real Madrid fue José Mourinho y todos recordamos cómo terminó: despreciado por la prensa, algunos capitanes y parte de la afición. Pero Ancelotti no es Mourinho, evidentemente, y se nota en que el portugués tenía más carácter y no hubiera permitido el traspaso de di María ni la contratación de un jugador al que no considerara necesario.


Ahora el Real Madrid tiene la obligación de seguir aspirando a todo, pero no es lo mismo competir cuando puedes alinear a dos onces titulares distintos que cuando dispones de un solo equipo titular con varios suplentes. Ha llegado el momento de que Bale termine de mostrar su nivel y de que jugadores como Isco e Illarramendi demuestren por qué fueron fichados para el Real Madrid. También tengo esperanzas en Kroos y James, que con la salida de di María debe justificar aún más su contratación. También, como aficionado, tengo otros deseos como la marcha de Casillas o de Benzema. Pero eso sí que es, ahora mismo, pedir algo imposible.

1 de septiembre de 2014

Fans y haters



Simpatizar con y rechazar a personas, ideas, hábitos, aficiones y todo lo que se nos pueda ocurrir siempre ha formado (y formará) parte de la naturaleza humana. Eso nadie puede discutirlo. Pero la sociedad moderna de nuestros días, en concreto la sociedad de consumo de Occidente nacida de la globalización, ha creado una peculiar versión de ambas posturas.

Por un lado tenemos el fenómeno de los fans (abreviatura de la palabra inglesa fanatic, de evidente significado) Son esas adolescentes que esperan durante semanas en la taquilla de un estadio para asistir al concierto del grupo o artista de moda, pero también esos tipos hechos y derechos que se gastan el sueldo de un mes entero en comprar la entrada para un partido importante de su equipo de fútbol.
Son fácilmente reconocibles. En algunos casos, basta con que la cámara de televisión les enfoque para que ellos mismos, solos o en grupo, confirmen su presencia con chillidos histéricos. También estamos ante un fan cuando, ante las preguntas sobre su afición, escuchamos frases como “Yo antes quería más a mi novia, pero ahora quiero más al Real Madrid”, “Sí, sueño con Bale; y también con Kroos”, y “Messi es el puto amo, me da igual lo que haya hecho para venir al juzgado”.
Estas conductas tienen ya su “antigüedad” en el Occidente surgido tras la Segunda Guerra Mundial: sólo hay que ver las imágenes de archivo de The Beatles y a sus fans gritando con los ojos abiertos como platos y cayendo desmayadas por verles de cerca.
En principio son más visibles en el mundo del deporte o de la música, pero cualquier ámbito relacionado con la televisión y la prensa es el caldo de cultivo ideal para su aparición.

Un submundo peculiar dentro de los fans es el de los freaks. Hoy lo normal es que se use el término freak como algo despectivo, pero quienes encajan dentro de este mundillo suelen sentirse muy orgullosos de lo que son.
Al freak se le reconoce, entre otros aspectos, por llevar su afición a una serie de televisión o una película a su vida cotidiana; de esa manera, es capaz de aprenderse un idioma creado exclusivamente para los personajes de esa serie o película mientras que los demás nos conformamos con que nos entretenga durante una hora (u hora y media) antes de dormir. Así, al freak no le basta con que George Lucas alumbrara la entretenida saga de La guerra de las galaxias, él lo que desea es ser Yoda, Han Solo, Chewbacca o un jedi más en la vida real.
Aunque, en su favor, hay que decir que el freak resulta menos peligroso y es más cuerdo que algunas fans de las boy band de moda o de Justin Bieber. Y, sin duda, es muchísimo más culto que éstas, aunque sólo sea por las horas dedicadas a leer comics o manga.

El antagonista del fan es el hater. Esta palabra surge del verbo inglés hate, que en nuestro idioma se traduce por “odiar”, y se ha popularizado gracias a las redes sociales. El hater, simplemente, es el detractor incondicional de alguien o de algo.
Ser un hater no es sencillo. No basta con rechazar a ese alguien o algo. Hay que detestarlo con todas las fuerzas. Por ejemplo: a muchos puede no gustarnos un grupo de música o un equipo de fútbol y nos conformamos con no escucharlo o a no verlo; en cambio, el hater lo ve, lo escucha y, si no está haciendo eso, dedica su tiempo a escribir sobre lo aborrecible que le parece el sujeto que critíca.
Aquí vuelven a destacar los ambientes musicales y deportivos. Hoy no es nada extraño que el fan de un artista o de un equipo de fútbol también sea hater de otros grupos o de equipos rivales.

Así, entre la divinización de alguien y la satanización de otros, transcurre la vida del fan y del hater.
No estás diciendo nada nuevo, esos comportamientos siempre han existido”, podrán decirme algunos. Y tienen razón. Pero lo que convierte al fan y al hater en fenómenos exclusivos de nuestro tiempo, de la sociedad de consumo, es la fuerte adhesión de las personas por aspectos tan triviales como el deporte o la música. Las materias más importantes para nuestra vida, como es el caso de la religión, la política y la economía, no son terreno para fans o haters.
La diferencia elemental se encuentra en la racionalidad de los comportamientos. El fan y el hater se entregan incondicionalmente a su relación de amor u odio con la música o el deporte, y eso significa que seguirán comportándose de esa manera hasta que maduren mentalmente o hasta que un suceso de importancia cambie su parecer; en cambio, la religión, la política y la economía son muy anteriores a la sociedad de consumo y la adhesión a las mismas es imprescindible para la existencia de la sociedad en el futuro, por lo que exigen una mayor madurez mental y una actitud más seria.

Hoy nadie duda de que la mentalidad del fan y del hater predominan sobre la adhesión racional a las religiones, las ideologías políticas y las propuestas económicas. Diría que se debe a que en una sociedad consumista y sin valores morales es mucho más cómodo situar la necesidad de creer en algo en un cantante o en un equipo de fútbol por encima de una divinidad o una hipótesis que está por encima del individuo y que exige mucho trabajo para que deje de ser una utopía. Además, el gran individualismo que fomenta la sociedad materialista de hoy obliga a la gente (aunque muy pocos lo reconozcan) a buscar algún refugio con el que compartir su vida con otras personas con las que compartan algo en común que consideren importante.

No debemos confundir estos dos ámbitos, el del fan/hater y el del seguidor/partidario, aunque es cierto que, en ocasiones, sus comportamientos parecen mezclarse y así nos encontramos al devoto de una religión (que, en principio, debería ser una persona razonable) cortando cabezas y fomentando un odio a los fieles de otros credos que ya le gustaría transmitir al fan/hater de cualquier equipo de fútbol a otros de su estilo. Cuando llegamos a estas situaciones, es el momento adecuado para considerar que el mundo que conocemos está completamente desquiciado.