30 de diciembre de 2014

Morirás en Navidad: Capítulo 1



Relaciones Públicas de la Fundación de Ayuda a los Necesitados del Banco Cantabria… El nombre del cargo era extenso, pero Leticia no dejó de repetirlo a lo largo de la noche. Cuando por fin terminaba de hablar con un consejero de banca, con un conocido empresario o con algún abogado de prestigio, era presentada a otra persona. Sofía, la delegada madrileña de Cáritas, parecía empeñada en que conociera a toda la gente importante que había acudido al Hotel Hilton de Madrid para un acto solidario en vísperas de la Navidad. Por suerte para ella, a Leticia le bastaba con decir su apellido para que supieran quién era: la nieta del banquero más importante de España, una familia que siempre se había codeado con los hombres más poderosos del país y que siempre lo haría (sobre todo porque ella, una de las continuadoras de la estirpe, no iba a renunciar al privilegiado escalafón social que le garantizaba su apellido).
-          Así que estudias en la Universidad Católica de Chamartín… ¿conoces a Pedro Galiano, el catedrático de Derecho Penal? –le preguntó un empresario del sector del automóvil, cuyo nombre había sido incapaz de retener.
-          No, lo siento –dijo educadamente Leticia- No conozco a los catedráticos de Derecho, sólo a los de Administración y Dirección de Empresas; aunque es posible que le conozca de vista.
-          Es una pena, porque Galiano y yo somos muy amigos… y te hubiera venido genial que le hablara bien de una chica tan encantadora como tú.
-          ¡Oh, pero qué caballeroso es usted! –dijo Leticia sonriendo, mientras pensaba: “¡Otro viejo verde!”. Y razón no le faltaba, porque el empresario no paraba de mirarle con disimulo el escote que le hacía el elegante vestido rojo que llevaba esa noche.
En cuanto se quedó sola de nuevo, Leticia se giró hacia la barra y exigió al camarero que le pusiera el whisky más caro que tuviese. Acudía a aquellas fiestas sólo para labrarse un futuro entre la gente importante; a ella, como a toda su familia, el hambre de los desfavorecidos le era indiferente. La vida era la lucha de los intereses de unos contra otros y Leticia no iba a dejar pasar su oportunidad. Ella veía a los de Cáritas como unos filántropos pedigüeños y sabía de sobra que los de Cáritas la veían a ella como una joven adinerada enchufada por su padre en un cargo creado a propósito para ella. Si tanto su padre como los de Cáritas querían una foto de cara a la galería para quedar bien ante la sociedad, ella no tenía ningún problema en ponerse el vestido más espectacular que tuviera y en posar para la prensa. Estaba segura de hacer lo correcto, sobre todo cuando allí también estaban los hijos de otros millonarios.
-          ¿Has visto a la zorra de la hija del dueño del pub de moda de Madrid? –le preguntó una de sus amigas, Natalia, que también era hija de un consejero del Banco Cantabria.
-          No –respondió Leticia mientras sonreía para guardar las apariencias y hablaba con Natalia a la vez- ¿Dónde está?
-          Allí, junto a los canapés de jamón y fresas –respondió Natalia, sonriendo también y haciendo un leve gesto con la cabeza- La del vestido de plumas narajas.
-          ¡Oh, sí, qué zorra más patética! ¡Es lo que tiene ser una nueva rica! ¿Pero va mucha gente al antro de su padre?
-          Sí, dicen que el sábado pasado estuvieron hasta jugadores del Real Madrid.
-          ¡Tenemos que ir! –al escuchar lo de los jugadores del Real Madrid, Leticia tuvo que esforzarse más por guardar su apariencia de joven sonriente y educada- ¿Sabes cómo se llama?

Los elegantes asistentes al acto solidario de Cáritas en el Hotel Hilton la miraban a ella y sólo a ella. Por una noche iba a ser la protagonista indiscutible. Se sentía tan eufórica como en las revisiones de los exámenes de la universidad, cuando los profesores la suspendían y ella tenía que ir a hablar con ellos en privado para hacerles entrar en razón, de forma muy sugerente, sobre por qué un 4,5 debía convertirse en un 5 y hasta en un 7. Y, hasta entonces, siempre había salido de los despachos con una sonrisa en la cara y la blusa algo pringosa.
Durante veinte minutos, Leticia leyó un conmovedor discurso escrito por un becario del Banco Cantabria donde exponía de manera lacrimógena la preocupación y el compromiso del Banco Cantabria con las personas que más estaban sufriendo la crisis económica. Al final, entre aplausos y flashes de las cámaras de fotos de la prensa, Leticia entregó a la delegada de Cáritas un talón por valor de 60.000 euros en nombre del Banco Cantabria. Incluso tuvo la oportunidad de hablar con un par de periodistas, aunque uno de ellos fue muy desconsiderado con ella por preguntarle cómo era posible que una chica de veintidós años cobrara 3.000 euros mensuales de la fundación caritativa de un banco presidido por su padre. Pero, en general, estaba satisfecha con su participación en el acto solidario: había conocido a mucha gente importante y el hijo de un consejero de una importante empresa petrolera le había invitado a veranear con él en Mallorca junto a la Familia Real.

                                                           *****

-          ¿Se puede saber por qué has tardado tanto, estúpido? –recriminó Leticia al aparcacoches del Hotel Hilton, que había tardado casi diez minutos en devolverle el Mercedes.
-          Lo siento, señorita, pero mi turno ya ha acabado y estaba esperando a ver si venía mi compañero para relevarme –se justificó el chico, aproximadamente de su misma edad- Lamento su espera.
-          No lo lamentes tanto –le reprochaba Leticia en voz baja, porque tenía una imagen que mantener ante los demás, quienes la consideraban una chica muy educada- ¿Tú qué te crees, que puedo perder el tiempo aquí porque a ti no te da la gana de traerme el coche?
-          Se lo acabo de traer, señorita.
-          Sí, claro que me lo has traído… ¡Tarde!
-          ¿Hay algún problema, señorita?- el relaciones públicas del hotel, un señor de sesenta años y elegantemente vestido, apareció para mediar entre Leticia y el aparcacoches.
-          Sí, su aparcacoches ha traído tarde mi vehículo –protestó Leticia, mirando con desprecio al chico mientras se giraba, enfurruñada, y se apretaba su cálido abrigo de visón.
-          No sabe cuánto lo lamento, señorita… -suplicó el relaciones públicas- En nombre del Hotel Hilton, le pido nuestras más sinceras disculpas.
-          Está bien, por esta vez pase –advirtió Leticia-, pero que sea la última vez que me hacen esperar tanto.
-          ¡Que sea la última vez que haces esperar a una cliente tan importante, idiota! –oyó gritar Leticia, con mucha satisfacción, al relaciones públicas una vez ella estaba subida en el coche- ¡La próxima vez te vas a la puta calle, que gracias a la reforma laboral del Gobierno nos sale casi gratis!
-          Ya era hora de que la derecha pusiera orden en este país –dijo Leticia para sí misma mientras arrancaba su Mercedes en dirección a Miraflores de la Sierra.

*****

Leticia conducía velozmente por una carretera solitaria cuando empezó a sonar su teléfono móvil. Tras mirar al frente y asegurarse de que no había más coches en la carretera, pulsó el botón de aceptar la llamada sin mirar quién era.
-          ¿Quién es? –preguntó Leticia.
-          Hola Leticia, soy Sofía –escuchó decir a la delegada de Cáritas por el móvil- Sólo quería saber si habías llegado ya a tu casa.
-          No, todavía me queda un poco. Sigo en la carretera.
-          Perdona, no te molesto más. Sólo quiero darte de nuevo las gracias por la generosidad que ha tenido Banco Cantabria con nosotros.
-          No hay de qué –respondió Leticia con su tono más ensayado- Ya sabes que nos preocupa muchísimo la situación de toda esa pobre gente que no tiene qué comer, sobre todo ahora que está la Navidad a la vuelta de la esquina.
-          Lo sé, Leticia. Lo dicho: muchas gracias. ¡Adiós!
Cuando colgó la llamada, Leticia fue a guardar el móvil en la tapicería pero el teléfono se cayó en la alfombrilla del copiloto. Tras agacharse un poco en su busca, Leticia volvió a mirar al frente y se encontró con qué estaba muy cerca de un vehículo que circulaba con las luces apagadas. Cuando se recuperó del susto, la chica apretó el claxon con rabia y abrió la ventanilla de su Mercedes, llamando imbécil al otro conductor. Éste, que pareció no darse por enterado, frenó y entonces sí chocaron de verdad.
El airbag amortiguó el golpe y, nada más comprobar que no se había roto ningún hueso, Leticia salió histérica del Mercedes, gritando al otro coche que no sabía con quién se había metido y que le arruinaría la vida. “¡Y encima estos tacones me hacen andar como una drogadicta por esta carretera!”, pensaba Leticia mientras se dirigía furiosa al otro coche. Pero, cuando llegó a su altura, no vio a nadie; sólo vio la puerta del copiloto abierta.
-          Tu familia sí que ha arruinado a mucha gente.
Leticia, sobresaltada, se giró y vio a un joven abrigado con una sudadera negra y que cubría su rostro con un pasamontañas. Estaba de pie junto al coche y debía haber salido por la otra puerta. No parecía herido, sino todo lo contrario.
-          ¿Y tú quién coño te crees que eres para hablar de mi familia? –gritó Leticia- ¡Ya verás cuando venga la policía! ¡Te vas a enterar! ¡Has siniestrado mi Mercedes, que cuesta más que esta chatarra que conduces tú!
-          Lo siento, guapa, pero aquí no va a venir la policía –dijo, con mucha tranquilidad, el joven- O vendrán, pero tú no vas a tener el gusto de hablar con ellos.
-          ¿Me estás amenazando? –volvió a gritar Leticia, dirigiéndose hacia el joven.
-          ¿Necesitas más pruebas? –le preguntó el joven mientras sacaba de su bolsillo un cuchillo bien afilado.
Estupefacta, la chica empezó a andar hacia atrás hasta que se cayó de culo y, tras arrastrarse de espaldas un par de metros mirando con terror al joven, se levantó abandonando sus tacones en la carretera. El joven, calzando unas botas, se dirigía hacia ella con paso firme y sin hacer muchos ademanes por ir más deprisa a por ella.
-          Tú y tu familia no sois buenas personas –escuchó decir al joven, que no transmitía excesivas emociones con su tono de voz- Y ya va siendo hora de que paguéis por el daño que habéis causado a la gente.
Leticia, con los pies doloridos por el asfalto, se tocaba el vestido en busca de su móvil; pero recordó que se encontraría en la alfombrilla del coche y no podía volver hacia atrás sin encontrarse con el psicópata que la amenazaba con un cuchillo.
-          ¡Auxilio! –gritó Leticia- ¡Que alguien me ayude!
-          ¡No grites, zorra! –oyó decir al chico, que por primera vez reflejaba alguna emoción con su tono de voz- La tranquilidad que buscáis los ricos en la sierra, mientras nos recluís al resto en las ciudades, es lo que acabará contigo. Aquí nadie puede ayudarte.
-          ¡Estás loco! –gritó Leticia sin mirar hacia atrás- ¡Pasará algún coche! ¡Estamos en una carretera!
-          Por aquí, a estas horas, va a ser complicado que pase alguien… y, si pasa, es muy probable que ni se percaten de tu presencia.
Leticia tropezó y cayó al suelo, raspándose las manos contra el hormigón. Frente a ella, el joven se paró y se quedó mirándola.
-          ¡No, por favor, no! –suplicó Leticia llorando- ¡No me mates!
-          ¿Eso es todo? –preguntó el chico, burlándose de ella- ¿Ni siquiera vas a morir dignamente, pedazo de puta?

*****

Lo último que recordaba Leticia era ser perseguida por un chico armado con un cuchillo que había golpeado su rostro. Oía un motor y varias herramientas chocándose a su alrededor, la boca le sabía a sangre y sentía nauseas, y era incapaz de moverse. Cuando fue totalmente consciente, se dio cuenta de que tenía las manos atadas con una cuerda y de que estaba encerrada en un maletero. Volvió a gritar hasta quedarse sin voz. No le sirvió de nada. Pegó patadas con sus pies descalzos al maletero. Tampoco le sirvió.
Al cabo de unos minutos, sintió que el coche se detenía. Volvió a gritar, suplicando por su vida. Sin previo aviso, la puerta del maletero se abrió y dos jóvenes la sacaron por la fuerza, obligándola a andar hacia un bosque de pinos.
-          ¡Soltadme, hijos de puta! –gritó Leticia- ¡Soltadme!
-          ¡Menuda lengua tiene la niñata de los colegios de curas! –dijo uno de ellos- ¿Se puede saber dónde ha ido el dinero que se ha dejado tu papi en educarte?
Habían aparcado el vehículo en una especie de zona recreativa de acampada que se encontraba completamente vacía en diciembre. Los dos jóvenes se cubrían el rostro con pasamontañas y se abrigaban con sudaderas negras.
-          ¿A dónde me lleváis? ¡Soltadme!
-          ¡Cállate o será peor! –le amenazó uno de los chicos, que por el tono de voz debía ser el mismo con el que había tenido el accidente de coche.
-          ¿Por qué me hacéis esto? –lloriqueó Leticia.
-          Porque eres una farsante y tu familia ha destruido la vida de muchas personas –respondió el otro- Ya va siendo hora de que los usureros recibáis vuestro merecido.
-          ¿Queréis dinero? –suplicó Leticia, llorando aún más- ¡Yo os daré dinero! ¡Mucho dinero! ¡Pero soltadme!
-          ¿Crees que somos unos vulgares delincuentes? –respondió el primer chico- No queremos tu asqueroso dinero. Lo que nos vas a entregar, por las buenas o por las malas, es tu vida.
Cuando volvió a gritar, Leticia recibió otro puñetazo en la boca y sintió cómo un chorro de sangre bajaba por su barbilla hasta su pecho. Además del dolor por los golpes, también sentía mucho frío por ir descalza en un camino de piedras y por ir vestida solamente con un vestido de fiesta.
-          ¡Por favor! –volvió a suplicar Leticia- ¿Qué queréis de mi? ¿Queréis follar? ¡Lo haré, lo haré con vosotros! ¡Pero soltadme! ¡No diré nada, os lo juro!
-          ¿Sigues sin tener dignidad para morir? –le reprochó el primer secuestrador otra vez- ¡Hay que ver cómo es la vida! ¿Dónde está la zorra altanera que siempre mira a los demás por encima del hombro?
En un descuido de los secuestradores, que dudaban sobre si coger un camino u otro en la oscuridad del pinar, Leticia les mordió y salió corriendo a la profundidad del bosque oscuro. Cuando se quiso dar cuenta, iba a la carrera esquivando pinos y clavándose ramas y piedras en los pies, pero el miedo y el deseo de salvar su vida podía con el dolor. A su espalda oía los gritos de sus secuestradores tras ella, pero cada vez los sentía más lejos.

No sabía dónde estaba, pero sí que andaba por el borde de una carretera y que sería cuestión de tiempo que pasara un coche y la recogiese. Cada paso descalzo en el hormigón y en la tierra era un aguijonazo insufrible, pero el miedo y el deseo de venganza hacia los secuestradores le daba fuerzas para seguir. “No saben con quién se han metido”, pensaba Leticia mientras miraba por todas partes para no volver a caer en manos de aquellos dos chicos, “¡acabaré con sus vidas!”. Tenía muy claro lo que iba a hacer: primero, su padre avisaría al comisario más importante de Madrid, que siempre daba prioridad a los delitos que sufrían los ricos; después, cuando la policía detuviera a aquellos individuos, la familia de Leticia contrataría al mejor abogado penalista de todo Madrid; y, si era necesario, su padre hablaría con todos los jueces y fiscales que hiciese falta para que aquellos dos pagasen muy caro la osadía de amenazar con matarla.
Llevaría media hora andando por el arcén cuando reconoció unas luces en el horizonte.
-          ¡Ayuda, por favor! –gritó Leticia histérica al ver que era un coche- ¡Estoy aquí!
El coche pasó por su lado y se detuvo unos cinco metros por delante de ella. Mientras se dirigía hacia el coche, Leticia se planteó si podían ser los mismos secuestradores. Tras detenerse, permaneció inmóvil mientras se abría la puerta del conductor y un chico se bajaba del vehículo.
-          ¿Te encuentras bien? –preguntó él saliendo del vehículo- ¿Qué haces andando por aquí a estas horas?
-          Me han secuestrado –respondió Leticia, que se echó a llorar de rodillas.
El chico, quitándose la chaqueta, se acercó a ella.
-          ¡Rápido, póntela, vas a coger una pulmonía! –insistió él mientras le colocaba su chaqueta por encima- Venga, ven conmigo; ahora mismo te llevo a un sitio mejor.
-          ¡Sí, por favor, llévame lejos de este lugar! –suplicó Leticia- ¡A la policía, vamos a la policía!
El muchacho arrancó el coche y avanzaron un par de kilómetros en silencio.
-          ¡Por ahí, tenías que haber ido por ahí! –chilló Leticia, histérica, mientras apuntaba con un dedo a una señal con dirección a Madrid.
El otro, sin ningún gesto en el rostro, continuaba conduciendo sin decir nada.
-          ¿No me oyes? –protestaba Leticia- ¡Tenemos que ir a Madrid!
-          No vamos a Madrid, Leticia.
-          ¿Por qué no? ¡Quiero que me lleves a Madrid!
-          Te llevo a un sitio mejor. Cálmate, puedes dormirte si quieres. Mi coche no es gran cosa, pero para dormir sí es cómodo.
Molesta con el chico, Leticia cerró los ojos hasta que se dio cuenta de algo…
-          ¿Cómo sabes mi nombre? –preguntó ella temblando de pánico.
-          ¿No te acuerdas de mi cara? –dijo él con irritación, alterándose por primera vez- Yo sí me acuerdo de la tuya, sobre todo cuando tu familia arruinó la vida de la mía.
-          Tú eres, tú eres…
Sonriendo, el muchacho agarró la cabeza de Leticia antes de que ésta pudiera reaccionar y la estampó contra la tapicería. Aturdida, Leticia sólo oyó decir un “Feliz Navidad” antes de perder el conocimiento.

                                                           *****


Continuará…

29 de diciembre de 2014

Adiós 2014, hola 2015; distinto año, pero misma lucha


Deseo que termine cuanto antes el 2014, que para mí ha sido un año nefasto en lo académico y en lo personal. En lo político, en cambio, a pesar de no haber sido todo lo positivo que desearía, reconozco que me ha servido para comprobar cuál es mi nivel como militante falangista y para colaborar en proyectos que, a lo largo del 2015, continuarán conmigo o sin mí pero que, sobre todo, confío en que sean útiles para aspirar y conseguir la España por la que el nacionalsindicalismo lleva luchando desde hace ocho décadas.
No tengo intención de hacer propósitos concretos para el año que viene, porque son algo que sólo recordamos al comienzo y al final del año en curso y que, desgraciadamente, no suelen cumplirse o, de cumplirse, nunca lo hacen como esperábamos; en cambio, sí tengo muy claro que debo esforzarme por ser mejor persona en todos los sentidos y por redoblar mi contribución al movimiento nacionalsindicalista.

Aunque por regla general recelo del ser humano, sí confío en mis camaradas de Falange Española de las JONS y creo que el proyecto político del que formamos parte tiene las respuestas a la gravísima crisis política, económica y moral que azota a España y al mundo occidental por obra del liberal-capitalismo. Por eso, lo único que deseo para el próximo año 2015 es seguir compartiendo con ellos todos los momentos posibles de formación y activismo. Nuestros ideales y el futuro de España así nos lo exigen y espero saber cumplir con la parte que me toca.


http://www.hispaniainfo.es/web/2014/12/30/adios-2014-hola-2015-distinto-ano-pero-misma-lucha/

Este artículo fue publicado en el portal Hispaniainfo el 30 de diciembre de 2014

24 de diciembre de 2014

Entrevista a Manuel Parra Celaya (19-12-2014)


La ContraTuerka ha entrevistado al profesor Manuel Parra Celaya, candidato de Falange Española de las JONS en las pasadas elecciones al Parlamento Europeo y autor de varios trabajos de tema histórico y político. La entrevista se centró en el separatismo catalán, desde sus orígenes históricos hasta la situación presente.

23 de diciembre de 2014

Lamentable propaganda sionista en Toledo



Ayer a mediodía, paseando por el casco histórico de Toledo, me encontré con este cartel. Hacía mucho tiempo que no iba por la zona del Paseo del Tránsito, algo de lo que me doy cuenta viendo la fecha que aparece anunciada para esta exposición y que hasta ayer mismo desconocía (o, a lo mejor, olvidé). Googleando un poco, me encuentro con que está organizada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; y que se exhibe un tríptico del artista alemán Wolf Vostell “en memoria de la expulsión de los judíos españoles y de las víctimas del Holocausto”. Es indignante que se pretenda vincular una fecha histórica para España, como es el caso del año 1492, con los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial (o, mejor dicho, con algunos campos de concentración, porque ya sabemos que las atrocidades cometidas por los Aliados apenas figuran hoy en los libros de Historia). No es algo nuevo que algunos insistan en mantener con vida la esperpéntica Leyenda Negra que insiste en presentar a los españoles como fanáticos e intolerantes, con la complicidad de muchos españoles avergonzados y acomplejados por nuestra Historia. Pero saltarse varios siglos con el objetivo de presentar la expulsión de los judíos de España como el capítulo previo a los campos de concentración nazis resulta, como poco, patético. Así se las gastan los apologistas del sionismo: a falta de argumentos con los que justificar sus desmanes presentes contra Palestina, tergiversan constantemente otros periodos históricos y aprovechan cualquier oportunidad para arremeter contra la eterna metafísica de España, es decir, contra la España imperial y católica que evangelizó a lo largo y ancho de todo el mundo. Podrán existir muchas razones por las que una exposición así se haga en Toledo, todas ellas relacionadas con la presencia histórica de la comunidad judía sefardí hasta el Edicto de Granada de 1492; pero a estas alturas no creo en las casualidades y estoy convencido de que una de las causas por las que Toledo alberga ese tríptico es por el pasado imperial y católico de la ciudad, que también pretende tergiversarse con la denominación progre de "Ciudad de las Tres Culturas".

20 de diciembre de 2014

El récord histórico consigue el Mundial de Clubes



Reconozco que por un momento pensé que habían destrozado al equipo campeón de la Décima Copa de Europa. Las salidas en el último momento de dos jugadores hasta entonces importantes y la derrota en la Supercopa de España frente al Atlético de Madrid no auguraban una buena temporada. A lo anterior hubo que añadir el mal juego de los primeros partidos, especialmente en la derrota contra la Real Sociedad.
Pero todo eso ya ha quedado atrás. Ahora el Real Madrid acaba de ganar el Mundial de Clubes y encadena una lista de victorias de récord en el fútbol español que no se sabe cuándo finalizará.
Lo dije antes del torneo y lo sigo manteniendo: el Mundial de Clubes, al igual que la Supercopa de España, es un trofeo menor pero siendo el Real Madrid hay mucho prestigio que perder y poco que ganar en torneo así; y después del fiasco frente al Atlético de Madrid en la Supercopa de España, ganar el Mundial de Clubes era obligatorio. Lo peor es que, gracias a las ocurrencias de los dirigentes del fútbol mundial para sacar más dinero, ahora se ponen más trabas que en la anterior Copa Intercontinental y tanto el equipo europeo como el sudamericano tienen que pasar un trámite para acabar disputando ellos el mismo partido que hace años se jugaba directamente.

No quiero pasar por alto el buen trabajo de Carlo Ancelotti al frente del Real Madrid. Consiguió que un jugador como Isco se implicara más en defensa y también ha sacado mucho provecho del talento de Kroos y James. Y, a la espera de la explosión definitiva de Bale, el Real Madrid tiene ahora mismo un equipo que, de mantener el nivel, podría ser la mejor escuadra del mundo durante los próximos tres años como poco. Aunque, como aspecto negativo, creo que Ancelotti no está aprovechando como debería el talento de un jugador como Varane y su gestión del problema de Casillas ha sido decepcionante, al igual que la salida de Diego López.
Y hablando de la gestión del vestuario… Las indirectas de la prensa hacia Mourinho aprovechando el buen momento actual son patéticas. En primer lugar, habría que ver dónde estaría ahora Ancelotti si en la pasada final copera frente al Barcelona no le hubiera salido bien a Bale el sprint o si Neymar hubiera empatado en el último minuto; o si Sergio Ramos no hubiese rematado a puerta en el gol que forzó la prórroga en la final de la Copa de Europa. Y en segundo lugar, por mucho que les pese a la prensa prisaica y no prisaica, el trabajo de Mourinho fue imprescindible para que el Real Madrid volviese a ser un equipo campeón, importante y temido en Europa. ¿Ya nadie recuerda las humillantes eliminaciones contra Roma, Lyon o Liverpool, cuando no se pasaba de octavos de final en Europa? Para que el Real Madrid sea el equipo campeón que es ahora fue necesario el “trabajo sucio” de Mourinho durante tres largas y complicadas temporadas que devolvieron al club al camino que nunca debió dejar.


Insisto en que el Real Madrid tiene una plantilla joven y de nivel como para garantizarse el dominio del fútbol mundial durante los tres próximos años como poco. Pero para eso es necesario mantener la base del equipo, fichando a jugadores en función de las necesidades y no del marketing que sólo pretende vender camisetas. Y esto, con la actual directiva, va a ser muy complicado de cumplir, porque Florentino Pérez y su gente ya han demostrado que no tienen problemas en “revolucionar” la plantilla para traer a nuevos jugadores que vendan más camisetas y tengan más tirón mediático. Con James Rodríguez esa apuesta, por ahora, parece haber salido bien, ¿pero qué pasará cuando no sea así?

8 de diciembre de 2014

Mesa redonda "Militancia juvenil" con Jairo Rincón y Jaime Bugallo (28-11-2014)


El pasado viernes 28 de noviembre, en la sede madrileña de Falange Española de las JONS, tuvo lugar una mesa redonda que contó con las intervenciones de Jairo Rincón (militante falangista) y Jaime Bugallo (dirigente de la asociación juvenil Grupo Patriota). Durante algo más de una hora, se habló de los proyectos que Falange Española de las JONS y Grupo Patriota pueden ofrecer a los jóvenes españoles y de diversos temas de actualidad, como el aborto y la educación.

Existe otra juventud española. Atrévete a conocerla y a formar parte de ella.

3 de diciembre de 2014

Falange Española de las JONS en la manifestación provida "Cada vida importa" (22-11-2014)



Algunos militantes de Falange Española de las JONS acudimos el pasado 22 de noviembre a la manifestación provida convocada en Madrid por el Foro de la Familia.
A pesar de las miradas de rechazo que nos lanzaban los hooligans del peperismo militante, allí estuvimos los falangistas recordando que el derecho a la vida es el primer paso para alcanzar una justicia social plena. Aunque a algunos les suene extraño, es incomprensible hablar de derecho a la vida si no se garantiza a los niños un futuro digno y en el que no se vean privados de un techo y de una educación básicos para su crecimiento como personas. ¿De qué sirve defender el derecho a la vida si luego se es partidario de que el Estado reduzca las ayudas al sistema educativo y a los estudiantes, por ejemplo? Así se lo planteé a un periodista de El Mundo que (supongo) consideraría más tarde que lo que defendiera Falange Española de las JONS no era lo suficientemente importante como para salir en el resumen de dicho medio.
Los falangistas tenemos muy claro que, empezando por el derecho a la vida, hay que aspirar a un sistema donde exista una justicia social real, sin personas desahuciadas de sus hogares y sin estudiantes privados por razones económicas de recibir una educación a pesar de sus méritos. Otros, desgraciadamente, siguen y seguirán justificando su apoyo a los liberales antisociales que pasan la factura de la crisis del capitalismo bancario a los trabajadores, a los estudiantes y a los empresarios autónomos. Allá ellos… espero que Dios algún día se lo demande.
Pero, igual que algunos no se sentían cómodos con nuestra presencia, otros sí se alegraban de ver a Falange Española de las JONS, como ha hecho siempre, defendiendo la vida y la familia sin importarle que esto le dé más o menos votos. Con ese tipo de personas nos alegra poder compartir reivindicaciones en la calle; con otros, en cambio, habrá que seguirse tapando la nariz para no morir asfixiados con el hedor que desprenden.


¡Ni aborto del PSOE ni aborto del PP! ¡Derecho a la vida, justicia social! ¡Rescatan bancos y no personas! ¡Ser pepero es ser abortista!

2 de diciembre de 2014

Cuenta atrás



Llegó el mes de diciembre y comienza la cuenta atrás para el final del año. Cuando queramos darnos cuenta, los televisores nos bombardearán con las noticias más destacadas de este 2014; entre ellas el adiós del campechano monarca que, por lo visto, los españoles nos dimos en 1978, y el fiasco de un equipo de fútbol que antes se llamaba Selección Nacional pero ahora responde al nombre de La Roja, con el buenrollista marqués del Bosque al frente y que, como pretenden que sea la España constitucional, caben desde los folklóricos de lo cañí hasta los más hipócritas palmeros del secesionismo. También, siguiendo la dinámica tertuliana del año en curso, tendrá su sitio preferente en los resúmenes la nueva reinvención del marxismo que en poco más de medio año ha cambiado su discurso y su programa de tal manera que apunta a ser un alumno aventajado de la casta política a la que supuestamente se opone.

De quien tampoco van a olvidarse los resúmenes del año (o eso sería lo más lógico) es del presidente Rajoy. Un gobernante que apela a la Constitución y a las leyes y que es incapaz de hacerlas cumplir cuando llega el momento no es algo que veamos todos los días. Sobre todo porque la obligación de un Estado, independientemente de su condición política, es la de hacer cumplir las leyes que rigen a la comunidad gobernada para garantizar el orden y la estabilidad social. Pero los secesionistas han encontrado en Mariano un gran apoyo para su causa y sólo así se explica, ante la estupefacción del mundo civilizado, que unos señores pusieran en duda la unidad de España con unas cutres urnas de cartón.

Hay quien habla de un fin de ciclo. Otros, casi histéricos, ya están con el “¡Que vienen los rojos!”. Los hay que insisten en “regenerar” el régimen. Cada cual puede tener su teoría. Pero hay un par de cosas que tengo muy claras: al españolito medio sólo le interesa tener estabilidad económica y laboral (y no comete ningún delito por quererlo), y los dirigentes políticos que vemos a diario por la tele tienen garantizados los votos de sus acólitos. Lo comprobé personalmente el pasado día 22 en Madrid con las reacciones de las beatas peperas a las consignas falangistas contra el Gobierno durante la marcha provida (un personaje incluso tuvo la desfachatez de criticarnos por “politizar” la marcha, que según él sólo era un acto provida). Si Mariano Rajoy y el Partido Popular siguen teniendo millones de votos a pesar de no sacar ni una reformilla de la Ley del Aborto y a pesar del butifarréndum, ¿cómo no va a tener Podemos otros millones a pesar de la admiración de sus dirigentes por los Castro, los bolivarianos y los abertzales?

Como siempre, quien pierde en este juego es el español de a pie, sea estudiante, trabajador o empresario autónomo; y quien gana, al margen de quien gobierne, es el banquero, el político profesional, las grandes fortunas y el comunista que parasita la enseñanza pública. Así ha sido al menos hasta este año. ¿Cambiará en 2015? ¡Dios lo quiera!


http://desdemicampanario.blogspot.com.es/2014/12/gabriel-garcia-hernandez-cuenta-atras.html

http://www.hispaniainfo.es/web/2014/12/02/cuenta-atras/


Este artículo fue publicado en la bitácora Desde mi campanario el 1 de diciembre de 2014 y en el portal Hispaniainfo el 2 de diciembre de 2014

1 de diciembre de 2014

Conferencia de Ángel David Martín Rubio sobre catolicismo y Falange (14-11-2014)


El pasado 14 de noviembre, en la sede madrileña de Falange Española de las JONS, el sacerdote e historiador Ángel David Martín Rubio impartió una conferencia sobre la religión católica y su estrecha vinculación con el movimiento nacionalsindicalista.
De todo lo que se expuso durante la charla y el posterior coloquio (que duran casi dos horas pero valen la pena de ser visionados con paciencia), me resultó especialmente llamativo lo que explicó acerca de la salida del marqués de la Eliseda de la Falange fundacional, un capítulo de la Historia del nacionalsindicalismo al que nunca le había dado una gran importancia.

También fue un gran honor para mí poder presentar a Ángel David Martín Rubio en una charla organizada por Falange Española de las JONS, ya que le conozco desde hace algo más de un par de años y es un camarada con gran afecto y estima por mi parte.