30 de junio de 2015

"Salvador Merino. Actualidad de un rebelde", conferencia de Carlos Martínez-Cava


El sindicato Unión Nacional de Trabajadores (UNT) ha organizado para este jueves 2 de julio en Madrid una conferencia que tratará sobre una de las figuras más desconocidas del nacionalsindicalismo.
Gerardo Salvador Merino fue un sindicalista al que le tocó un momento difícil; que trató de que se pudiera hacer la Revolución Nacionalsindicalista en un época en la que muchos pensaban que aún era posible conseguirlo... Gerardo Salvador Merino lo intentó desde la Delagación Nacional de Sindicatos y lo pagó con la cárcel. Es hora de conocer y reivindicar la gran labor -casi desconocida- de este gran hombre. El abogado Carlos Martinez-Cava Arenas, quien ha investigado con profundidad la vida y obra de Salvador Merino, dará una conferencia que promete ser muy interesante.

El evento tendrá lugar en la sede de UNT en Madrid, en calle Carranza número 13, 2º A (metro de San Bernardo o Bilbao), a las 20:00 horas.

14 de junio de 2015

Originalidad e insolencia juvenil


Es posible que los jóvenes perdamos demasiado tiempo en las redes sociales. Yo también, lo reconozco. Sobre todo cuando se han constituido en una herramienta que, a pesar de su nombre, en ocasiones aíslan a la gente de su entorno más cercano. Y también porque, muy a pesar de quienes pretendemos darles un uso útil, son el refugio perfecto para los tarados, resentidos y autoproclamados expertos en política, estrategia y marketing. Cuando el troll de internet por excelencia se mezcla con la política, el resultado pasa en cuestión de segundos de lo esperpéntico a lo miserable con un breve tránsito por el humor más terapeútico.
Pero, en ocasiones, tanto las redes sociales como los foros demuestran ser útiles. En mi caso, han sido muy útiles para evolucionar y aprender en lo ideológico; y para aumentar mi espíritu crítico en lo que se refiere a otras posturas ideológicas y a lo que sucede en el mundo. Esa libertad para pensar edificada sobre la paciencia, el tiempo y la inquietud por aprender es algo que depende de uno mismo y que nadie, por mucha etiqueta de “demócrata” que pretenda lucir, puede restringir o limitarnos.

Como en otras ocasiones, he querido hablar de un tema y me he ido por las ramas. Todo esto viene por una foto que he encontrado casualmente en Twitter. Llevaba un tiempo dándole vueltas al asunto, creyendo cada vez con más firmeza que el nacionalsindicalismo no puede aspirar a otro orden social que a eliminar la sociedad de clases engendrada por el capitalismo a partir de las desigualdades económicas de las personas y que esta enorme injusticia social hoy se vive a nivel internacional, teniendo que dividir a la Humanidad en dos clases de personas: las que viven de su trabajo creando riqueza y aportando algo a la sociedad (llamémosles trabajadores, aunque ocupen diferentes cargos y rangos unos respecto a los otros) y quienes viven de explotar a la mayoría que trabaja (eso que ahora se ha popularizado como casta, y efectivamente lo es, pero que también debemos llamar oligarquía). Pero mi nivel doctrinal no llega para desarrollar esa idea en un artículo más o menos presentable y, hasta ahora, me había limitado a esbozar esta idea en algunos comentarios por Twitter e Hispaniainfo.
Sin embargo, la foto con la cita arriba publicada no sólo resume a la perfección esta idea que llevo albergando en mi cabeza gracias a varios contactos de las redes sociales; también me ha recordado el consejo que recibí de un veterano camarada hace tiempo sobre la insolencia de los jóvenes.

He podido comprobar durante los dos últimos años cómo los jóvenes creemos tener razón sobre un mundo del que no conocemos apenas nada. Es muy fácil hacer llamamientos a salir a la calle o al activismo, igual que es muy sencillo dar rienda suelta a la lengua y hablar de revoluciones y fusiles como el que habla de ir a comprar el pan. Lo que no es tan fácil para algunos, sobre todo jóvenes, es acatar la disciplina ajena y asumir que no se tiene razón (es más, en demasiadas ocasiones se carece de toda razón). Supongo que será la vida cómoda en lo material que hemos vivido en comparación con la época de nuestros padres o el individualismo que fomenta el sistema liberalcapitalista para hacer creer a cualquier mindundi que en su vida es su propio Dios…

Por eso asumo que acabo de empezar a vivir y que, al igual que con lo escrito por José María Cordero en 1934, cualquier otra ocurrencia que crea muy novedosa y original posiblemente ya habrá sido pensada y desarrollada por tipos muchísimo más inteligentes. Ser falangista (o pretender serlo) es algo que ocupa toda una vida; esa misma que, según José Antonio, sólo merece vivirse en el servicio a una empresa grande. Y esa gran obra, como joven nacionalsindicalista del siglo XXI que me considero, no puede ser otra que una República de Trabajadores sin clases sociales y edificada sobre la dignidad del ser humano, el patriotismo crítico y la justicia social. Todo lo que no nos lleve a eso (o cuando se quiera utilizar nuestra identidad para justificar actitudes contrarias a esos principios) sólo tendrá mi indiferencia y rechazo, por no decir desprecio. El mismo que les reservo a quienes creen que con su cara bonita y su teclado de ordenador van a solucionar los males que, a su juicio, algunos somos incompetentes para resolver

http://desdemicampanario.es/2015/06/15/originalidad-e-insolencia-juvenil%e2%80%8f/

http://www.hispaniainfo.es/web/2015/06/20/originalidad-e-insolencia-juvenil/

Este artículo fue publicado el 15 de junio de 2015 en el portal Desde mi campanario y en el portal Hispaniainfo el 20 de junio de 2015

5 de junio de 2015

La desvergüenza del nacionalismo futbolero


No diré nada que no se sepa o que no se haya dicho sobre la pitada al himno nacional y al Jefe de Estado en la final de Copa de esta temporada. A estas alturas, algunos sabemos de sobra que esto es una prueba irrefutable de la enorme traición que el régimen constitucional de 1978 cometió cuando cedió a los separatistas la competencia en Educación, que adoctrinó a las generaciones más jóvenes en el odio a España con la complicidad de los dos partidos hasta ahora mayoritarios. Otros “patriotas”, los que apoyan la presencia militar norteamericana en nuestro territorio y el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP), ahora se encuentran indignadísimos (reconozcámoslo: no dan para más) sin analizar por qué se ha llegado a esta situación (que no es nueva, porque ya se padeció en 2009 y en 2012) y el berrinche les durará hasta que sepamos en qué desembocan los pactos entre rojos que priven a la derecha pepera y liberal de los gobiernos autonómicos y municipales de varios sitios (pero especialmente de Madrid) y tengan otro tema con el que distraerse.

Hoy me he levantado con la noticia de que uno de los clubes que disputó la final de Copa (y cuya afición participó con entusiasmo en la pitada al himno) tiene la intención de denunciar al periodista Josele Sánchez por su artículo Aduriz: yo me cago en tu puta madre. Según parece, el Athletic Club no tiene ningún problema en permitir que en su estadio (tanto en el nuevo como en el viejo) se exhiban banderas de apoyo a los presos de la banda terrorista ETA; eso sí, un exabrupto contra uno de sus jugadores le parece algo muy serio y que debe ser llevado a juicio por la vía penal. Por si alguien no lo ha entendido, diré que desde el Athletic Club consideran que mostrar desprecio al himno nacional de todos los españoles y utilizar los partidos de fútbol para apoyar a unos asesinos no son conductas que merezcan la privación de la libertad, mientras que escribir sobre uno de sus jugadores una expresión coloquial y que estamos hartos de oír en nuestra vida cotidiana sí merece un castigo muy severo. El colmo de este asunto es que el presidente del Athletic Club, Josu Urrutia, tenga el cinismo de que se reconozca la buena actitud de su hinchada por desplazarse a Barcelona y no provocar ningún incidente… No hace falta ser un lince para saber que, de haberse producido algún acto vandálico o incluso algo peor, el club no hubiese querido saber nada y lo achacaría a cuatro descontrolados; y entonces, ni a Josu Urrutia ni a nadie de su directiva se le ocurriría vincular el comportamiento de los aficionados con el del club.

Hay una larga lista de personas que deberían ser juzgadas por haber fomentado actitudes tan lamentables como la del pasado 30 de mayo. Y no me refiero sólo al anterior Jefe de Estado y a los gobernantes políticos que han compadreado gustosos con el separatismo. Quienes han convertido al Barcelona y al Athletic Club en iconos nacionalistas también deberían asumir su responsabilidad y ser juzgados como los traidores que son. Pero, por desgracia, no vivimos en un mundo ideal donde estas conductas vayan a ser juzgadas como se merecen.

¿Cuál es entonces la solución para que no vuelva a pitarse el himno nacional en un evento deportivo? La respuesta no es tan simple como parece que sí lo es la pregunta. Revertir el proceso que ha estado (y sigue) en marcha durante las últimas décadas no va a ser tarea fácil y requiere de una voluntad que ni está ni se espera en los gobernantes de ahora. Todas las demás posibilidades (sanciones económicas y deportivas) sólo servirán durante un tiempo para contentar a los posibles votantes (y ni eso, porque los clubes implicados también cuentan con numerosos aficionados fuera de sus regiones y no considerarán justo que sus equipos se vean expulsados de la competición) y, si acaso, para ingresar en las arcas del Estado algo de dinero que luego no se sabe dónde acaba.

http://desdemicampanario.es/2015/06/05/la-desverguenza-del-nacionalismo-futbolero/

http://www.hispaniainfo.es/web/2015/06/06/la-desverguenza-del-nacionalismo-futbolero/

Este artículo fue publicado en el portal Desde mi campanario el 5 de junio de 2015 y en el portal Hispaniainfo el 6 de junio de 2015